
La muerte de una trabajadora de un instituto especializado en peste encendió una alerta sanitaria en la región rusa de Irkutsk. Hasta el 8 de octubre no se confirmó que haya muerto por peste neumónica ni que exista un brote. Rusia afirmó que los análisis no detectaron peste entre las personas que estuvieron en contacto con ella, mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió más información para aclarar qué enfermedad provocó el fallecimiento.
La trabajadora fue identificada por medios rusos como Darya Shipilova, de 28 años. Murió el 2 de octubre después de padecer una neumonía de origen desconocido. Trabajaba en el Instituto de Investigación Antipeste de Siberia y el Lejano Oriente, con sede en Irkutsk. La institución estudia patógenos peligrosos en una zona donde la bacteria de la peste también circula de manera natural entre animales silvestres y sus pulgas.

La posibilidad de peste neumónica surgió en medio de versiones no confirmadas sobre el caso. Una señalaba que la mujer habría roto un tubo de ensayo con bacterias en el laboratorio; otras hablaban de un viaje a Tailandia o de una salida de trabajo a una zona cercana a Mongolia. No hay pruebas públicas que respalden esas hipótesis y las autoridades rusas rechazaron que se haya producido un accidente en el instituto.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que no cree que la muerte esté relacionada con un arma biológica, aunque aclaró que su gobierno espera conocer más detalles. “No lo creemos. Pronto lo sabremos, pero no lo creemos”, respondió en la Casa Blanca cuando le preguntaron si había intervenido un arma biológica.
Trump señaló que Rusia sostiene que la situación está bajo control, pero cuestionó la escasa información difundida por Moscú. Al referirse a la respuesta rusa, la comparó con la falta de datos que, según él, hubo al comienzo de la pandemia de covid en China: “China no dijo mucho y Rusia tampoco está diciendo mucho”. El mandatario afirmó que tenía prevista una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladímir Putin, para tratar el caso, aunque no precisó cuándo se realizaría.
El organismo sanitario ruso, Rospotrebnadzor, informó que Shipilova murió por una neumonía de causa no establecida y que los estudios no encontraron en su cuerpo microorganismos vinculados con los patógenos investigados en el instituto. También aseguró que no se detectaron casos de peste entre las personas que estuvieron en contacto con ella. Rusia sostuvo que no existe riesgo de epidemia y que comenzó a levantar las medidas preventivas. Sin embargo, no informó cuál fue la causa concreta de la neumonía.
Según el balance comunicado por las autoridades rusas el 7 de octubre, unas 200 personas habían quedado inicialmente bajo cuarentena u observación. Tras cerca de 5.000 análisis, el país aseguró que el 90% de las personas aisladas ya había sido liberado y que en sus contactos no se hallaron patógenos peligrosos.
La OMS confirmó que recibió respuestas de Rusia, pero dijo que todavía necesita datos para reconstruir qué ocurrió. Su directora de Gestión de Epidemias y Pandemias, Maria Van Kerkhove, señaló que el organismo no conoce el agente que causó la enfermedad ni cómo se infectó la trabajadora. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió información completa y transparente para poder evaluar el riesgo.
La evaluación inicial de la OMS, realizada con los datos disponibles, calculó un riesgo moderado a bajo para Irkutsk, bajo para Rusia y muy bajo para la región europea. La organización advirtió luego que no puede completar una evaluación mientras falten datos sobre el diagnóstico, los análisis practicados y las medidas sanitarias adoptadas.
La OMS también pidió que Rusia confirme o descarte versiones periodísticas sobre una segunda trabajadora del instituto con neumonía de causa desconocida. Hasta el 8 de octubre, ese posible caso no había sido confirmado por las autoridades sanitarias. El Kremlin calificó de falsa gran parte de la información difundida y sostuvo que los datos deben consultarse en los comunicados oficiales de Rospotrebnadzor.
La peste es causada por la bacteria Yersinia pestis. La forma neumónica afecta los pulmones y, si está presente, puede transmitirse de una persona a otra mediante partículas respiratorias durante el contacto cercano. La OMS advierte que puede ser muy grave si no se trata rápidamente, pero también señala que los antibióticos pueden curarla cuando se administran de manera temprana. Esta descripción corresponde a la enfermedad en general: no confirma que haya sido la causa de muerte de la trabajadora rusa.
La región siberiana cuenta con reservorios naturales de la bacteria entre pequeños mamíferos y sus pulgas, aunque los casos humanos son poco frecuentes. La presencia natural de la peste en animales explica por qué el instituto estudia la enfermedad, pero no demuestra que haya ocurrido una fuga de laboratorio ni que exista transmisión entre personas en Irkutsk.
Hasta ahora, no hay confirmación oficial de peste neumónica ni de un brote en Rusia. Las autoridades rusas sostienen que sus análisis no detectaron peste entre los contactos de Shipilova y que están levantando las restricciones; la OMS continúa solicitando información para verificar la causa de la muerte y las versiones sobre un posible segundo caso. Trump dijo que no cree que se trate de un arma biológica, pero también cuestionó la falta de información difundida por Moscú.
