
El fallecimiento del papa Francisco el 21 de abril a los 88 años, ha marcado un hito significativo en la historia reciente de la Iglesia Católica. Su partida ha dado inicio a un proceso crucial: la organización del cónclave, que se convoca para elegir a su sucesor. Este evento, que reúne a cardenales de todo el mundo, se desarrolla en un contexto de profunda reflexión y solemnidad.
El cónclave está bajo la dirección del decano del Colegio Cardenalicio, Giovanni Battista Re, y en esta ocasión, se han reunido 133 cardenales menores de 80 años, provenientes de 71 países. Estos cardenales se han instalado en la Casa Santa Marta, dentro del recinto del Vaticano, donde permanecerán incomunicados durante el proceso de elección. Este aislamiento es una tradición que busca asegurar la confidencialidad y la seriedad de las deliberaciones. Este miércoles solo se votará una vez, sin embargo a partir de mañana podrían llegar a haber hasta cuatro votaciones diarias para elegir al sucesor de Francisco.
Comenzó la misa previa al cónclave que elegirá al nuevo papa
Durante el cónclave, los cardenales no podrán tener contacto con el exterior ni acceder a dispositivos electrónicos. La única forma visible de comunicar el resultado de las votaciones será a través de las famosas fumatas: si no hay acuerdo en la elección, la fumata será negra; en cambio, si se elige a un nuevo pontífice, la señal será blanca. Este proceso exige una mayoría de dos tercios de los votos para que un candidato sea proclamado papa.
En el caso de que no se alcance un acuerdo después de tres días de votaciones, se contempla una pausa de un día para reflexión y oración, tras la cual se reanudarán las votaciones. Cada día, se pueden realizar hasta cuatro rondas de votación: dos por la mañana y dos por la tarde. La primera votación está programada para el miércoles por la tarde, y aunque se podría esperar la elección de un nuevo papa, es poco probable que un candidato logre reunir los 87 votos necesarios en esta etapa inicial.
