
Atlético Tucumán volvió a perder y profundiza su mal arranque en el Apertura. El “Decano” cayó 2-1 ante Sarmiento en Junín, acumuló otra actuación preocupante fuera de casa y sigue sin conocer la victoria en el torneo. Incluso, según cómo se complete la fecha, podría terminar último en la Zona B.
La derrota dejó más señales de alarma que atenuantes. Atlético no solo fue superado en el resultado, sino que durante al menos una hora mostró un claro retroceso futbolístico: sin posesión, sin respuestas defensivas y con una fragilidad anímica que lo puso al borde de una goleada. Sarmiento ganó por la mínima, pero generó situaciones suficientes para una diferencia mayor.
El equipo tucumano apenas tuvo un buen pasaje inicial de unos diez minutos, en los que manejó la pelota y rondó el área rival sin profundidad. A partir de allí, el control fue del “Verde”, que encontró espacios con facilidad y avisó varias veces antes de abrir el marcador con un cabezazo de Junior Marabel. El gol desordenó por completo a Atlético, que se llenó de nervios, acumuló amonestados y terminó la primera parte desdibujado. Antes del descanso, Diego Churín amplió la ventaja ante la pasividad defensiva visitante.
En ese contexto, el segundo tiempo ofrecía antecedentes opuestos: una remontada heroica como la del año pasado en el mismo estadio o una goleada que expusiera aún más las falencias del equipo. No ocurrió ni una cosa ni la otra. Sarmiento perdonó reiteradamente y Atlético encontró algo de aire desde el banco.
Los cambios, esta vez, sí le dieron respuestas al entrenador. Lautaro Godoy aportó dinámica y conexiones, Franco Nicola equilibró el medio y Maximiliano Villa marcó el descuento en la primera pelota que tocó. Ese gol maquilló el resultado y empujó a Atlético a un cierre más digno, con el local pidiendo la hora. Aun así, el empate nunca llegó.
En la previa, el técnico había intentado una fuerte reestructuración con cinco cambios respecto a la caída en Mendoza, buscando sacudir un equipo que no convence. La apuesta no funcionó: Atlético volvió a mostrarse impreciso, frágil en defensa y sin peso ofensivo durante largos tramos. Ni siquiera la reacción final alcanza para ocultar el problema de fondo.
La conclusión es clara y preocupante: Atlético Tucumán no solo no gana de visitante, sino que ya ni siquiera suma y, lo que es peor, da la sensación de ir hacia atrás en su funcionamiento. El torneo recién empieza, pero el margen de error se achica y las señales no son alentadoras.
