
Los sospechosos planearon un golpe de Estado para impedir la asunción de Lula y previeron su homicidio, según un comunicado de la Policía Federal (PF). También, se detuvo a un agente de la fuerza.
La organización criminal planeaba envenenar con un agente químico a Lula, en ese momento recientemente electo, según un documento difundido por la dirección de inteligencia de la fuerza de seguridad.
Una fuente de la institución dijo en un primer momento que los militares habían sido “detenidos en Río de Janeiro, donde participaban en la misión de seguridad de la reunión de los líderes del G20″. Sin embargo, un comunicado del Ejército desmintió más tarde esa información.
El operativo de este martes se realizó casi una semana después de un ataque fallido contra la Corte Suprema de Justicia. Entonces, un exconcejal bolsonarista murió frente al edificio tras arrojar explosivos artesanales que no provocaron otras víctimas.
Cómo era el plan para matar a Lula
El plan, que los investigados denominaron “Puñal Verde y Amarillo”, tenía previsto ejecutarse el 15 de diciembre de 2022 y también proyectaba matar al entonces vicepresidente electo, Geraldo Alckmin, según el comunicado.
En octubre de 2022, Lula había ganado las elecciones al Bolsonaro, que nunca reconoció su derrota.
La investigación consideró que el proyecto se habría discutido el 12 de noviembre en la casa del general Walter Braga Netto, exministro de Defensa y exjefe de gabinete con Bolsonaro y más tarde su candidato a vicepresidente, de acuerdo con el expediente policial al que accedió la AFP.
Del documento también surge que Mauro Cid, estrecho colaborador de Bolsonaro, estuvo “probablemente” al tanto de esa reunión.
Además, el documento con los detalles de la operación se había impreso en el Palacio del Planalto, sede de la presidencia brasileña, mientras Bolsonaro se encontraba allí, según los investigadores.
Quiénes son los militares detenidos
Los sospechosos son el general de brigada de reserva Mário Fernandes, entonces jefe sustituto de la Secretaría General de la Presidencia con Bolsonaro, los tenientes coroneles Helio Ferreira Lima, Rodrigo Bezerra Azevedo y Rafael Martins de Oliveira y el policía federal Wladimir Matos Soares.
Los cuatro militares pertenecen a las fuerzas especiales del Ejército brasileño, los llamados “kids pretos”. Preveían usar “técnicas operacionales militares avanzadas” para el “golpe”, además de instituir un “gabinete de crisis” que ellos mismos y otros superiores integrarían.
