
Solemos buscar respuestas a situaciones cotidianas, familiares, de trabajo y de relación con otras personas que no podemos manejar. Además, el stress agrega lo suyo y muchas veces nos vemos en un camino sin salida.
En los últimos años se fueron popularizando diversas herramientas que sirven para encontrar esas respuestas, o por lo menos para transitar nuestra vida de una forma más liviana. Esos recursos que se van haciendo cada vez más populares son los que empecé a explorar para contarles mi experiencia.
La primera propuesta es ésta: las constelaciones familiares, algo de lo que había escuchado hablar hace tiempo, pero que nunca había experimentado.
El fenómeno de la serie Mi otra yo, hizo que volviera a despertar mi curiosidad y me encontré con la sorpresa de que a mucha gente le había pasado lo mismo, según las estimaciones de diferentes facilitadores, así se llaman a las personas que guían la constelación, las consultas aumentaron un 50% a partir de la serie.
Así es que, por una amiga, llegué a Andrea Kovacs, médica de la UBA, psicoterapeuta transpersonal, especialista en soluciones sistémicas para individuos y organizaciones y pionera en la Argentina de esta corriente.
Llegué con la misma duda de muchos de ustedes: ¿qué es constelar, para qué sirve? ¿Cómo puede ser que los participantes empiecen a actuar de una manera que no pueden explicar?
Antes de contarles mi experiencia vamos a hacer un poquito de historia.
Fue Bert Hellinger, filósofo alemán, quien observó que las personas sentimos emociones que no nos pertenecen y muchas veces tomamos decisiones que nada tienen que ver con nosotros.
A partir de esta observación, comenzó a investigar y en 1978 llegó a la terapia sistémica familiar, lo que hoy conocemos como constelaciones familiares.
Las constelaciones familiares son un tipo de abordaje emocional que facilitan la liberación de conflictos que están ligados a procesos inconscientes que nos vinculan a nuestro sistema familiar, especialmente a nuestras generaciones anteriores.
Según esta disciplina, estamos atados a creencias familiares, que heredamos y repetimos sin tomar conciencia y que muchas veces nada tienen que ver con nosotros, constelar nos permite sanar parte de nuestro pasado y reconciliarnos con nuestros ancestros.
Por eso, explica la doctora Kovacs, es que se trabaja con todo el linaje del padre y de la madre de quien haya decidido constelar, hasta nueve generaciones atrás.
En sus palabras: “cuando una persona constela, abre campos de información propios y de quienes la rodean y es tarea de la facilitadora poder ayudarla a leerlos y entenderlos.
En general, las constelaciones se realizan en grupo, pero también puede ser de manera individual y con caballos. Por suerte pude experimentar las tres.

Las constelaciones familiares son herramientas que hoy usan, entre otras, muchos psicólogos que ven en este tipo de abordajes, nuevas posibilidades para sus tratamientos.
En esto quiero ser bien clara: no es una terapia en sí, no son soluciones mágicas, son caminos que pueden abrirse para que uno haga luego el trabajo personal y que siempre deben estar acompañadas por personas serias con experiencia en este tipo de abordajes.
