
Lleva apenas un puñado de partidos como entrenador de Boca, pero de a poco, Fernando Gago empieza a encontrar sociedades que pueden darle rédito en el corto y mediano plazo. El mediocampo, otra vez con tres nombres y el regreso de Pol Fernández, fue la clave de la goleada ante Godoy Cruz.
Después de probar varias alternativas, y de que ninguna le dé resultados, Pintita apostó por Tomás Belmonte como volante central, Ignacio Miramón como un pistón a la derecha y Pol como 10 clásico. Así, combinó marca, despliegue y creación, y los tres completaron un partido muy convincente, tanto que fueron decisivos para remontar un partido que había empezado cuesta arriba.
Sabido es que el esquema favorito de Gago es el 4-3-3, con el que brilló aquel Racing que no pudo coronar con un título su gran campeonato. Y en ese sentido, haber encontrado el triángulo de la mitad es un gran paso adelante, que, claro, no solo deberá confirmar en los próximos partidos, sino que, además, tendrá que cambiar por salidas y regresos de otros jugadores.
Belmonte fue fundamental en la contención y abrió el camino al gol de Marcelo Saracchi con un pase largo que rompió la defensa rival. Miramón, como volante mixto y el más sacrificado de los tres, asistió a Edinson Cavani en el segundo de Boca. Y por último, Pol Fernández fue el conector entre líneas, el creador de juego y el que hizo andar al equipo al ritmo de sus pases.
Entre castigos, lesiones, indultos y bajos rendimientos, Gago adaptó su idea original y ante Godoy Cruz pudo darle forma a un mediocampo que sorprendió con su equilibrio y rendimiento en la Bombonera. Claro que, no solo tendrá el desafío de poder repetirlo como visitante, sino que el DT deberá evaluar si Kevin Zenón (a punto de volver tras su lesión) es alternativa como interno o como extremo, al tiempo que deberá resolver la situación de Cristian Medina, hoy marginado del equipo.
