
Las alertas llegaron a sus niveles máximos. Tras meses de especulaciones, las entidades climáticas arribaron a un acuerdo que eleva las preocupaciones a escala global. El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) llegará en el corto plazo, desestabilizando los pronósticos climáticos con fenómenos meteorológicos extremos que obligan a autoridades gubernamentales, organizaciones humanitarias y sociedades civiles a actuar con celeridad ante un rango de entre el 80% y 90% de probabilidad de ocurrencia de este severo evento.
Mientras que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de la ONU advirtió por un incremento del 80% de las probabilidades, el Servicio Meteorológico Nacional argentino (SMN) cambió su pronóstico, que se establecía en un 60% el mes pasado. De acuerdo con los modelos dinámicos y estadísticos, según informó la oficina meteorológica local, “en el trimestre junio-julio-agosto de 2026 existe alrededor de un 90% de chances de desarrollo de una fase cálida o El Niño”, advirtieron.
Alerta tras el monitoreo océanico
El ENOS es un fenómeno natural que se caracteriza por la fluctuación de las marcas térmicas oceánicas en el Pacífico ecuatorial y por la aparición de cambios en las condiciones atmosféricas. A partir del constante monitoreo de la superficie del mar, los modelos climáticos tanto del SMN como de la OMM registraron, durante el mes de mayo, que “la temperatura del agua del mar en el océano Pacífico ecuatorial fue superior a los valores normales”, según describió el SMN en su último informe. De acuerdo con este reporte, las máximas anomalías se observan cerca de la costa sudamericana.
La llegada de este evento climático aumenta el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos, que según advirtieron desde la OMM, agravará sequías y lluvias intensas, así como el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano. “El Niño está llegando a nuestras puertas en los próximos meses (…). Las condiciones de la fase cálida echarán más leña al fuego de un mundo que se está calentando y su impacto será aún más severo, llegará más lejos y cruzará fronteras con una velocidad devastadora», advirtió el organismo científico de Naciones Unidas.
El mundo se calentará en estos meses
Según los datos aportados a la prensa, entre finales de abril y mediados de mayo, la temperatura de la superficie del mar en la zona del Pacífico utilizada como referencia estaba ya en los umbrales de un fenómeno de El Niño, y esta condición estaba siendo alimentada por valores subsuperficiales superiores a la media en más de 6 ºC.
Los pronósticos de la OMM advierten que para el próximo trimestre «predominarán en casi todo el planeta temperaturas de la superficie terrestre superiores a lo normal», y en determinadas regiones se producirán variaciones en las pautas de precipitación. También aclararon desde la entidad climática que no son válidos los términos utilizados en el último tiempo como fue el caso del “Súper Niño” o “superepisodio de El Niño”, ya que “no forma parte de las clasificaciones operativas normalizadas”.
El pronóstico de la OMM señala que para los meses de mayo, junio y julio, se espera que las temperaturas de la superficie terrestre sean superiores a lo normal en casi todo el planeta. Los datos son particularmente concluyentes para el sur de América del Norte, América Central y el Caribe, así como para Europa y el norte de África.
Actuar con antelación para salvar vidas
La jefa de la OMM, la científica argentina Celeste Saulo, señaló que es apremiante prepararse para un episodio de El Niño potencialmente fuerte, y aseguró que su organismo colaborará con otras entidades científicas para anticipar lo antes posible lo que se viene para que gobiernos, entidades humanitarias y todos los sectores que sean sensibles al clima tomen sus previsiones con antelación.
«Los pronósticos estacionales anticipados y las alertas tempranas son fundamentales para salvar vidas y mitigar el impacto sobre nuestras economías y nuestras comunidades”, recordó. El episodio más reciente de El Niño tuvo lugar entre 2023 y 2024, y fue uno de los cinco más intensos registrados, lo que influyó en que se registraran temperaturas globales récord.
Por lo general, el fenómeno de El Niño comienza a desarrollarse entre marzo y junio, y alcanza su máxima intensidad entre noviembre y febrero.
