
Bajo la premisa de que «el tango se baila de a dos», el Gobierno resignó artículos sensibles para destrabar el proyecto de Reforma Laboral, la ley que define como el cambio más importante en las relaciones laborales desde el regreso de la democracia, para que comience este miércoles a ser debatido en el Senado.
Este martes, la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich, anunció el cierre de un acuerdo estratégico con la UCR, el PRO y bloques provinciales.
El proyecto que bajará en el Senado se acordó introduciendo cambios históricos en las indemnizaciones, el derecho a huelga y la estructura de financiamiento de los gremios. De todos modos, para asegurar la mayoría, el oficialismo debió desarmar varios ejes del proyecto original:
.Pacto Fiscal: Se eliminó la rebaja del Impuesto a las Ganancias para empresas, una medida que devolvió 2 billones de pesos a las arcas provinciales, calmando el reclamo de los gobernadores.
.Caja Sindical: En un gesto hacia la CGT, se mantendrá por dos años el aporte solidario (con tope del 2%) y no se tocarán las cargas destinadas a las obras sociales (6%).
.Sector Financiero: Los bancos mantendrán la exclusividad en el pago de haberes. Se dio marcha atrás con la habilitación de las billeteras virtuales para esta función, argumentando falta de paridad en las exigencias regulatorias.
A su vez, Bullrich ratificó que la ley busca unificar criterios bajo la Ley de Contrato de Trabajo, lo que implica la derogación del Estatuto del Periodista y otros regímenes previos. No obstante, se otorgará un plazo de seis meses para que cada sector negocie nuevos convenios colectivos.
Con este esquema, el oficialismo llega a la sesión con un margen cómodo de 41 votos confirmados, superando holgadamente los 37 necesarios. Las miradas estarán puestas en las abstenciones o votos remanentes de los senadores de Santa Cruz y la cordobesa Alejandra Vigo, quienes aún no definieron su postura definitiva en este febrero de 2026.
