
Mientras cada vez hay más dirigentes que coquetean con la idea de que Javier Milei no complete su mandato, el presidente muestra otra faceta y da señales cada vez más claras de que no solo no tiene previsto recular sino que empieza a mirar a largo plazo. Por más que en la apertura de sesiones ordinarias volvió a dejar en claro que no tiene “ambición de poder”, su mirada ya está puesta en cómo llegar mejor posicionado a las elecciones legislativas de 2025 y fortalecer así su proyecto de poder.
Es que en esa elección Milei va a intentar acercarse a las mayorías que le permitan avanzar con sus proyectos en el Congreso. Como él mismo planteó en su discurso ante la Asamblea Legislativa, no tiene muchas esperanzas de conseguir el respaldo de una porción mayoritaria del espectro político. La convocatoria al Pacto de Mayo es una destacable maniobra estratégica, que deja sin muchos argumentos a aquellos que lo criticaban por su falta de muñeca política. La famosa rosca. Pero aunque prospere la ley bases, el mismo mandatario avisó que son unas 3 mil las reformas que buscará impulsar.
“Estamos listos para volver a mandar todas las reformas después del 11 de diciembre de 2025. Ya mandamos unas mil, pero todavía tenemos 3 mil más para presentar”, dijo esta semana Milei en una entrevista al Financial Times.
En el mientras tanto, aclaró, seguirá mandando iniciativas, aunque acumule sucesivas derrotas, para exponer a quienes se opongan. “Aquellos que voten en contra serán identificados como enemigos del cambio”, anticipó.
Ese camino, sin embargo, no es tan sencillo. Para empezar, el 10 de diciembre de 2025 asumirían 127 diputados y 24 senadores nuevos. Aunque La Libertad Avanza (LLA) gane de punta a punta del país, ni la elección más formidable le alcanzaría para tener mayoría propia. Aunque un triunfo de esas características cambiaría la distribución de las fuerzas.
Pero por otra parte, para llegar a la elección de medio término con fuerza necesitará mostrar resultados económicos positivos. Para lograrlos necesitará también darle certidumbre a los mercados y a los futuros inversores. Y en ese punto el respaldo político es clave. En LLA saben que tanto las grandes inversiones como las que mueven a diario los bonos y el dólar desconfían de si Milei finalmente va a poder llevar adelante su plan. Si el ajuste no incluye ningún cambio por el lado de los ingresos, el impacto social de la reducción del gasto promete ser brutal. Blanqueo, moratoria, impuesto a los ingresos (reversión de Ganancias para los trabajadores), entre otras medidas que estaban incluidas en el paquete fiscal de la ley ómnibus, obligatoriamente tienen que pasar por el Congreso.
El Impuesto a las Ganancias
El caso de Ganancias es uno de los que primero se va a tirar sobre la mesa de negociación en las próximas reuniones que el Poder Ejecutivo mantenga con los gobernadores en la Casa Rosada. Guillermo Francos, ministro del Interior, ya anticipó que empezarán a convocarlos esta semana. Recomponer que haya trabajadores de mayores ingresos que vuelvan a pagar ese tributo sería una de las formas más coherentes de generar el “alivio fiscal” que el propio Milei prometió el viernes en su discurso.
Pero necesita que los gobernadores también paguen el costo político. En el peronismo tienen bien claro que esa fue una medida electoralista impulsada por Sergio Massa que de alguna manera se tenía que compensar, ya que las provincias perdían parte de la coparticipación.
Tan es así que la historia que circula en el peronismo es que al momento de evaluar el proyecto, Massa lo envió a Guillermo Michel a hablar con Cristina Kirchner. Era un mecanismo habitual, ya que ella tenía que estar al tanto de todas las medidas antes de ser impulsada. El titular de Aduanas y hombre de confianza de Massa le presentó la carpeta y le explicó la iniciativa, a lo que la entonces vice respondió, palabras más o menos: “Todo muy lindo, pero esto cómo se paga”. A lo que Michel respondió: “Si ganamos nosotros, tendremos que ajustar de diversos lugares… si gana Milei será problema suyo”. Veían la dificultad, pero prefirieron sumar votos. Y hoy saben que obligar a trabajadores, aunque sean de altos ingresos, a volver a pagar Ganancias en un momento de aumento de costo de vida es muy difícil de anunciar.

Los problemas que generaba la ley no les importó a los gobernadores peronistas que acompañaron el proyecto y ahora lloran falta de recursos. Como tampoco le importó en ese entonces a Milei, que votó a favor con una clara mirada electoralista. Unos y otros deberán ahora encontrar la forma para dar marcha atrás.
Todo ese paquete fiscal, más algunos aspectos de la ley bases o el DNU, como la reforma laboral, son mucho más importantes para el gobierno de Milei que el Pacto de Mayo. La convocatoria para Córdoba tiene un simbolismo fundacional para la lógica libertaria, sin embargo el presidente anticipó que recién sancionadas esas leyes podrán avanzar en el armado definitivo de ese documento que hasta en su diseño tiene ribetes históricos.
PRO, el aliado seguro
Para estas negociaciones ya tiene un aliado asegurado: el PRO. Fue Mauricio Macri quien apenas unos 20 minutos después de finalizado el discurso aseguró, en redes sociales, que “todos los argentinos tenemos que apoyar al Presidente y la clase política aceptar esta invitación en un gesto de humildad y grandeza”. Y anticipó que “el PRO estará en Córdoba para firmar el Pacto del 25 de Mayo”.

Macri y Milei todavía tienen su encuentro cara a cara pendiente. La pelea con Ignacio “Nacho” Torres frenó los acercamientos. Al expresidente lo había dejado en una situación incómoda, ya que estaba de acuerdo con el reclamo de Chubut, pero no con las amenazas que había lanzado. Su vicegobernador, Gustavo Menna, reconoció que fue la forma que encontraron para levantar el tema. “Era necesario hacer el llamado de atención, sino no íbamos a debatir lo que estamos debatiendo”, aseveró. Tanto en el PRO como LLA reconocen que ese vínculo ya está encaminado al diálogo.
El caso generó una tensión inesperada. Esta semana, Cristian Ritondo almorzó con Milei, lo que algunos interpretaron como un primer paso al encuentro con Macri. El expresidente reaparecerá en público este miércoles, en Rosario, en un cocktail de la Fundación Libertad, donde la otra figura invitada que hará uso de la palabra será Federico Sturzenegger.
Macri planteará a viva voz lo que mayoritariamente en el PRO ya tienen claro: no hay más margen que acompañar al oficialismo. No como parte del gobierno (por lo menos no por ahora), pero sí apoyando las iniciativas parlamentarias.
Y en ese punto, en el PRO también ya miran a 2025. Saben que un fracaso de Milei inevitablemente generará impacto negativo en el partido, pero en caso de un éxito hoy tampoco tienen garantizado poder retener espacios para dar las discusiones. Contener a Milei, si es eso posible, es el desafío principal para Macri. Y para que eso suceda necesita mantener sus niveles de representación social.
