
Pepe Ochoa reveló que Flor Peña y su hijo, Juan Otero, atravesaron un episodio de extorsión y estafa por parte de una vecina hace cuatro años. Según trascendió, la joven habría utilizado sus tarjetas de crédito y también habría sustraído distintos objetos de la vivienda familiar. Tras la resolución judicial del caso, el influencer decidió hablar públicamente sobre lo ocurrido.
En diálogo con LAM (América TV) sobre aquella situación, explicó que actualmente logró dejar atrás el episodio y que durante mucho tiempo prefirió mantenerlo en privado: “Hoy estoy bien, fue un tema de hace cuatro años. No lo quise hacer público porque entiendo que cuando alguien hace cosas malas, el universo se lo devuelve ”.
Además, el hijo de Flor contó que conocía personalmente a la mujer involucrada y que, antes de que todo saliera a la luz, habían construido un vínculo cercano: “Esta chica tenía 21 años cuando era mi amiga”.
“ Sabía lo que estaba haciendo, no era una persona inocente que la madre la manejaba. Quiero quitarle responsabilidad a la familia porque la que hizo todo fue ella”, remarcó que, desde su perspectiva, la joven era consciente de sus actos y no actuaba bajo las órdenes de sus padres.
“Lo hizo desde un lugar anónimo, después se descubrió que era ella ”, explicó cómo descubrieron quién estaba detrás de las amenazas y las extorsiones.
El episodio tuvo un fuerte impacto en el influencer, aunque destacó que pudo atravesarlo acompañado por sus padres: “En su momento la pasé mal, mi papá y mi mamá me apoyaron. Fue un momento duro, pero que salimos adelante”.
Con el paso del tiempo y la resolución de la causa, Juan aseguró que eligió no quedarse atrapado en lo ocurrido y expresó un deseo para la persona involucrada: “A las personas malas, le pasan cosas malas, pero igualmente le deseo lo mejor”.
En ese sentido, también confirmó que la Justicia ya tomó una decisión sobre el caso y coincidió con la información que había dado a conocer Pepe: “La Justicia resolvió muy bien, así que ya está”. Aunque el proceso llegó a su fin, reconoció que todavía resulta incómodo volver a hablar públicamente sobre aquella situación.
“A mí no me importa, pero pobre mi mamá, todas noticias negativas, pero acá ella no se equivocó, somos las víctimas. Hay que soltar, el tiempo se lo lleva todo, estoy viviendo el presente y creando un buen futuro”, sentenció, dándole un cierre a esto.
Cómo se hizo pública la extorsión a Florencia Peña y Juan Otero
Este lunes, en LAM (América TV), Pepe Ochoa dio detalles de una situación que involucró a Florencia Peña y a su familia durante el tiempo en que la actriz vivía en un exclusivo barrio privado de Pilar. Según contó el panelista, el episodio comenzó con una serie de situaciones extrañas dentro de la vivienda y terminó con una denuncia.
Ochoa aseguró que se comunicó con la actriz antes de revelar la información y que ella misma confirmó lo sucedido: «Hoy hablé con Flor, me confirmó toda la historia».
Según explicó, Peña se había instalado varios años atrás en el barrio Los Puentes junto a sus hijos. Allí, Juan Otero, que tenía 14 años en aquel momento, entabló una amistad con una joven llamada Candela. Con el tiempo, la chica empezó a visitar con frecuencia la casa de la actriz y se incorporó al grupo de adolescentes que solían reunirse allí.
La confianza entre los jóvenes hizo que la vivienda de Peña se transformara en uno de los lugares habituales de encuentro. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron a aparecer situaciones que llamaron la atención de la actriz.
Primero fueron algunos objetos que ya no estaban donde debían. Después aparecieron consumos que Florencia no reconocía en el resumen de su tarjeta de crédito. Al principio, la actriz no relacionó ambos hechos ni imaginó quién podía estar detrás de esas situaciones. «Ella no desconfiaba, hasta que de repente un mes le empezaron a llegar muchos gastos en tarjeta de crédito», relató Ochoa.
Frente a esos movimientos, Peña consultó a sus hijos para saber si alguno había utilizado la tarjeta. La respuesta fue negativa. Pero lejos de tratarse de un episodio aislado, los gastos volvieron a aparecer durante el mes siguiente y con un volumen todavía mayor.
La situación llevó a Florencia a prestar especial atención a los movimientos de sus cuentas y a intentar determinar de dónde provenían las compras que no había realizado. Fue entonces cuando el episodio tomó una dimensión todavía más delicada y Juan Otero terminó contándole a su madre lo que estaba atravesando desde hacía tiempo.
