
La salud mental es parte de un todo y no está disociada del cuerpo, como suele pensarse habitualmente. Si bien está considerada como bienestar emocional y psíquico, no está alejada de la conflictividad familiar, social ni laboral, como así tampoco de las relaciones interpersonales ni comunitarias.
En la actualidad, se presentan trastornos relevantes como:
.Crisis de ansiedad.
.Crisis de angustia.
.Depresiones.
.Adicciones.
.Conflictividad intrafamiliar y de convivencia social.
.Estrés laboral.
.Violencia individual e institucional.
Es importante destacar que durante la pandemia quedó al descubierto una mirada reduccionista y biologicista donde la salud mental estuvo por fuera de lo que se considera la salud de la población.
Con el aislamiento y las actividades interrumpidas, advertimos la irrupción y agravamiento de patologías como ataques de pánico generalizados, fobias, obsesiones, aumento de adicciones, depresiones e incremento llamativo de tasas de suicidio especialmente en jóvenes, que siguen acrecentándo.
Todos estos cuadros, son consecuencias que, unidas a otros factores de la época como el mundo acelerado en el que se vive, la forma de usar las redes y las fake news, continúan en las psiquis de las personas, imposibilitando la capacidad de reflexionar, la comunicación con el otro, y el desarrollo de la ociosidad creativa, todas cuestiones del ser humano que hacen a su vida digna y libre.
Actualmente, los tratamientos de psicoterapia en instituciones son escasamente encarados. Por lo general, son cortoplacistas con rápidas derivaciones a psiquiatría para la administración de psicofármacos debido a cómo se aborda la salud mental y a la saturación de consultas.
Prevención y asistencia en salud mental
Por lo tanto, se hace imperioso establecer una legislación sobre prevención y asistencia en salud mental que garantice acceso a los servicios a todas las personas, independientemente de las patologías que presenten: desde las más leves hasta las más graves, fortaleciendo de esta manera la protección de los derechos de las personas y su entorno familiar.
En síntesis, es fundamental plantear la prevención en cuanto a pensar la educación, teniendo en cuenta el orden de lo simbólico, la realidad de los hechos y el acercamiento a la verdad posible. Es necesario reconstruir la propia historia para ser sujetos de la misma, donde se tenga en cuenta al otro, se lo reconozca y así establecer un vínculo donde esté presente la reflexión en cada momento de la vida.
