
En las últimas horas, Maru Botana abrió las puertas de su intimidad y habló sin vueltas sobre uno de los aspectos más importantes de su vida personal: la convivencia y la crianza de sus ocho hijos junto a Bernardo Solá. La reconocida pastelera sorprendió con una confesión sobre el rol que tuvo su esposo durante los años de formación de su familia y contó cómo fue atravesar esa etapa.
La declaración surgió durante su participación en el podcast Más Minas que Mamás, espacio conducido por Vicky Gils y Juana Repetto, donde la cocinera repasó diferentes momentos de su historia familiar. En medio de la conversación, se refirió a la dinámica que mantuvo con su pareja y reconoció que, durante mucho tiempo, sintió que llevaba gran parte de las responsabilidades vinculadas a sus hijos.
Con absoluta sinceridad, Maru Botana aseguró que Bernardo no tuvo una participación activa en las tareas de crianza y describió cómo era aquella etapa de la relación. «Tuve un marido que nunca me ayudó en nada. Se iba al campo y aparte no fue gamba a la noche, nada», expresó, dejando en evidencia cómo vivía esa situación dentro del matrimonio.
Ante la consulta sobre si había aceptado esa dinámica como algo normal dentro de la pareja, la empresaria gastronómica explicó que sí y que lo había incorporado desde el inicio de la relación. «Reee. Lo naturalicé desde el momento cero», reconoció durante la charla.
Además, recordó una conversación que tuvo con su marido cuando comenzaron a consolidar su vínculo, donde él ya le había anticipado cuáles serían sus rutinas laborales y sus viajes frecuentes al campo. «Cuando formalizamos nuestra pareja él me dijo: ‘Yo voy a viajar al campo toda mi vida. Me voy los martes y vuelvo los viernes'», relató.
Frente a esa noticia, Botana contó cuál fue su reacción inicial y admitió: «Dije: ‘Uy, qué garrón este pibe'».
Más adelante, Juana Repetto quiso saber cómo habían logrado sostener el matrimonio durante tantos años pese a esa particular organización familiar. La pastelera explicó que no siempre fue sencillo y que atravesaron diferentes momentos de dificultad. «No es fácil, porque las crisis las tenés siempre. Ayudó mucho el campo», afirmó.
Por último, la conversación también giró hacia la intimidad de la pareja después de casi tres décadas juntos. Consultada sobre si la pasión seguía presente, Maru Botana respondió con su habitual espontaneidad y sentido del humor: «Full, full. Fogonazo».
Sin perder su estilo descontracturado, agregó: «Hubo momentos que cuando podía, donde podía. Lo he hecho en cualquier lado». Y entre risas cerró con una frase que reflejó su personalidad: «Me río sola de pensar todo lo que hice. Y sigo siendo, porque es incansable».
