
Milei está irascible y, por momentos, explosivo. Evita a los ministros y solo – acompañado por su hermana – masculla bronca en la Quinta de Olivos.
Dice que en las últimas semanas aumentaron los complots y las operaciones contra su gestión. Ve fantasmas con Mauricio Macri, aumentaron las dudas sobre la fidelidad de Patricia Bullrich y lo trastoca la pelea de sus propia tropa.
Encima, Mauri ayer lo azuzó: “Milei se maneja como un profeta” y Pato volvió a cargar contra Manuel Adorni. Milei decidió ser prescindente y no tomar medidas sobre la furiosa interna libertaria: prefiere acusar a los periodistas que admitir el lacerante golpe a golpe de Karina y Santiago.
Los ministros están paralizados y el Gobierno empantanado en su propio laberinto. El Gabinete entró en pánico después de que Milei los fulminara en el último encuentro: “El que no esté de acuerdo con Adorni me avisa y se va”.
Después, el propio jefe de Gabinete – al quedar al mando de esa reunión – se envalentonó y agregó: “Y el que no esté de acuerdo con Milei, puede formar un partido y presentarse solo en el 2027”. Ayer, Javo estuvo tres horas desayunando con Adorni. Hoy anunciarán el envío de cuatro leyes al Parlamento, entre ellas el “Súper Rigi”.
Milei sembró el terror en su equipo y sus ministros paralizaron la gestión. Toto Caputo se lamentó en la última reunión con la UIA: “Me insulta todo el mundo, ustedes, los universitarios, los jubilados…”.
La interna escaló fuerte, hasta un lugar que difícilmente pueda aplacarse: ahora Martín Menem y Santiago Caputo se echan en cara denuncias y acusaciones de corrupción.
La “sobre reacción” del Pibe contra Menen obedeció a esas inquietantes imputaciones: el jefe de Diputados -usando una cuenta trucha- sugirió y lo involucró en supuestos hechos de corrupción con licitaciones públicas. En la cuenta que el propio Caputo le adjudica a Menem, el jefe de Diputados acusaba al Pibe de beneficiar al Grupo Neuss y Leonardo Scatturice.
También Karina lo tiene apuntado con la SIDE. La hermanísima envió a un emisario a Miami para contarle las costillas a Cristian Auguadra, el débil jefe de los espías. Esa misión explora el registro de propiedad.
Pero Santi contragolpeó: insiste que Martín y Lule Menem son responsables del affaire Libra y la estafa en la ANDIS. En su bolsa cae también el affaire Adorni.
El cariz de la pelea es público e inusual. En todos los gobiernos -sin duda- hay internas. Pero se discuten políticas, y no negocios a cielo abierto.
Es cierto que ambos bandos suscriben toda la estrategia de Milei. Las diferencias son de otro tipo: se tiran por la cabeza licitaciones, negociados y empresarios.
Encima, la última madrugada estuvo al rojo vivo. Al Pibe le encanta la serie Game of Thrones y publicó, a las dos de la mañana, en su sitio: “El invierno se acerca”, en alusión a una próxima batalla final de la interna.
Pero otra cuenta – presuntamente de los servicios – le respondió con acusaciones y picantes sugerencias inmobiliarias también en Miami. Este último zafarrancho ocurrió en la madrugada del jueves. El Pibe venía – antes del brutal enfrentamiento – de los EE.UU.
Su hermético viaje despertó muchas suspicacias. Los Karinos lo quieren devaluar y lo acusan de promocionar esas misiones para “mostrarse” como influyente en Argentina. Ya ocurrió algo de esto con Barry Bennett, el supuesto asesor de Donald Trump que viajó a Buenos Aires para promover la designación de Santiago como jefe de Gabinete. Según fuentes de Washington, Caputo habría viajado a EE.UU. para dar un informe in situ sobre la marcha del gobierno de Milei.
Tuvo contactos con el “área” de inteligencia – CIA – y algunas puertas fueron abiertas por Scatturice. También en el Departamento de Estado. El Pibe – en especial – tuvo que responder a una pregunta de la Casa Blanca: ¿cuáles son las chances reales de reelección de Milei?
El joven Caputo respondió: “Milei reelige, porque no hay nadie que capitalice el descontento de su política”. Todos los políticos están evaluando la situación de Trump. En el “círculo rojo” existe un convencimiento: que la suerte de Milei está atada a la elección de medio término del jefe de la Casa Blanca.
Las encuestas no favorecen a Trump. Hoy tiene 57% de imagen negativa y un 40% de positiva. En Buenos Aires se especula con que una derrota – en ambas cámaras – de Trump complicaría la reelección de Milei. En cambio, se dice que un triunfo de Trump aseguraría otro mandato de Javo. La moneda está en el aire. Macri estaría esperando a noviembre. Y también Pato para decidir su futuro político. Por ahora, Bullrich va a hacer gestos para cuidar su electorado. En varias reuniones íntimas repite: “Esta es mi última posibilidad para ser presidenta”.
Esta información confidencial la tienen los hombres de negocios. Ayer subió el índice de actividad: un modesto 3,5% de febrero a marzo.
Toto Caputo se lo había anticipado a la UIA. Fue cuando la gente de Martín Rappallini se quejó del freno fabril. Toto contragolpeó: “Va a levantar, ya se está recuperando”. Los datos de la UIA son otros. El encuentro entre Toto y la cúpula fabril fue ameno, pero hubo desilusión en la cúpula fabril. Los “popes” fabriles decidieron retirarse en silencio. Evitaron la confrontación porque Toto fue un frontón: rechazó todos los reclamos y se mostró – no le cuesta – arrogante.
David Uriburu – vice de la UIA – metió el dedo en la llaga: “¿Toto, el valor del dólar no está perdiendo competitividad?”
Caputo canchereó: “Si no estuviéramos comprando, el dólar bajaría 50 pesos por día”. Rappallini empezó su exposición explicando la crisis fabril y concluyó: “Hay una fuerte caída en la actividad”.
El ministro hizo una larga exposición. Y trató de entusiasmar a la cúpula fabril: “Vamos a darle una vuelta de tuerca a la inocencia fiscal”. Caputo, después, se quejó de la gente: “Imagínate: compran dólares y los dejan en el banco”.
Luis Tendlarz propuso bajar impuestos y explicitó un plan para compensar aportes patronales. Toto lo cortó en seco. Así le dijo: “No puedo bajar impuestos fabriles”. Ayer, en cambio, el Gobierno redujo retenciones.
Habló del tema fiscal y se refugió en el dogma de Milei: “Nosotros tenemos una regla de oro y no vamos a tocar el superávit fiscal”. Las diferencias entre la UIA y Caputo se expresaron en ambos comunicados de prensa. Fueron antagónicos, reflejaron dos reuniones distintas.
El ministro venía de una semana difícil. Aunque cambie todos los días de argumentos, se conoce que la interna política complica la economía. Lo reconoció en su última reunión en Wall Street.
En Manhattan no se entendió la última aparición pública de Santiago Bausili. En la Adeba de Javier Bolzico y en la ABA que lidera Claudio Cesario tampoco. Dicen que Bausili lo hizo solo por marketing, para emular a presidentes de bancos centrales de Occidente.
Bausili fue confuso con la estrategia monetaria. En cambio, ofreció una definición clave para los mercados: no se tocará el cepo al dólar. Fue un teledirigido político. Se evaluó de dos maneras. Primero, que el BCRA – a pesar de las compras diarias – carece de los dólares para normalizar el sistema. También otra cuestión clave: que Milei intentará continuar con el dólar planchado hasta que se juegue la reelección en el 2027.
Por Marcelo Bonelli
Fuente: Clarín
