
La tensión entre Javier Milei y los gobernadores vuelve a escalar. Con la Ley Bases ya aprobada, ahora el foco está en la reglamentación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), un punto clave que podría desatar una rebelión interna en el oficialismo y sus aliados.
El reclamo viene del interior: varios gobernadores advirtieron que, si el Ejecutivo nacional reglamenta el RIGI sin consultarlos, romperán la tregua que permitió avanzar con la ley en el Congreso.
Según fuentes cercanas al oficialismo, el presidente tiene listo el decreto para lanzar el nuevo régimen, pero no está claro si buscará negociar con los mandatarios provinciales o avanzará por su cuenta.
“Si no hay diálogo, no hay apoyo. Así de simple”, lanzó un dirigente aliado que votó a favor de la Ley Bases, pero que ahora pone condiciones.
El principal punto de conflicto es la forma en la que se otorgarán los beneficios impositivos a las grandes empresas. Los gobernadores quieren participar en la selección de proyectos y tener injerencia en sus provincias.
Además, temen que el decreto termine dándole todo el poder a Nación, dejando de lado a las economías regionales.
La decisión está en manos de Milei. Si avanza sin ceder, puede fortalecer su perfil de presidente de hierro. Pero si ignora a los aliados que lo ayudaron a aprobar la ley, la ruptura podría ser inmediata.
