
El fin no justifica los medios. Ni tampoco la proximidad de las elecciones provinciales del 14 de mayo es motivo o excusa para que las pintadas, los pasacalles y carteles, que muchas veces están prohibidos, invadan el espacio público de nuestra ciudad.
Esta visión pareciera no compartir el legislador y candidato Daniel Deiana, quien evidentemente y observando su accionar de todos estos años, cree estar por encima de la ley al enviar a su tropilla a vandalizar cada rincón de la ciudad con el fin de ver plasmado su nombre en cada espacio. En esta ocasión, nos convoca la intervención y modificación por parte de esta persona con su insignia a monumentos, tal como lo hizo con el que está ubicado en el Parque Quinto Centenario.
Esta actitud manifiesta que este señor desprecia la capital, que desprecia el trabajo de ciudadanos organizados y de Ongs como «Meta Tucumán» que desde hace años vienen interviniendo los espacios públicos de San Miguel de Tucumán con el fin de embellecerlos y hacer lugares más reconfortables para los vecinos.
Por cada dirigente político que instruye este tipo de pintadas y actos de vandalismo, no solo nos cuesta millones de pesos a los vecinos de la capital, sino que lo más preocupante es que daña cada escenario de interacción social, que congrega a familias, a vecinos, a niños y adultos de compartir un espacio de recreación, deporte, de construcción de identidad social y el sentido de pertenencia que cada espacio público urbano nutre a su comunidad.
Señores municipales, realicen las multas correspondientes. El bienestar de los vecinos y el cuidado de los espacios públicos no debe ser pospuesto por los períodos electorales. Ni tampoco queremos que los vándalos se salgan con la suya. Cuidemos Tucumán.
Leandro Medina Dip
