
La diferencia cambiaria entre la Argentina y Uruguay -favorable para quienes residen en el país vecino- encendió una especie de “guerra” inesperada entre los comerciantes de ambos territorios. Desde el lado uruguayo consideran que hay un conflicto por los precios que perjudica a los dueños de sus negocios, mientras que los argentinos manifiestan que se trata de una visión exagerada.
La presidenta del Centro Comercial e Industrial de Salto (Uruguay), Vera Facchín, fue la primera en referirse al tema: “Estamos en alerta roja”, dijo. Y consideró en diálogo con El País, de Montevideo, que los negocios de esa ciudad uruguaya, de cualquier rubro, “necesitan solucionar un problema de precios”. “Reclamamos medidas de fondo porque hay muchos comerciantes que la están pasando mal”, pidió.
“No es tan así”, respondió el presidente del Centro de Comercio, Industria y Servicios de Concordia (Entre Ríos), Adrián Lampazzi, para quien la dirigencia mercantil de esa ciudad uruguaya “está presionando por una legislación para que no se pueda pasar nada por la frontera. Cuando la pandemia estaba aflojando, querían que el puente siguiera cerrado, no por cuestiones sanitarias, sino comerciales”. “Ahora hay una diferencia importante por el tipo de cambio, pero siempre hubo diferencias”, enfatizó. E insistió en que del lado uruguayo hay una actitud defensiva, que se asemeja a una “enemistad”.
“La visión del lado uruguayo es apocalíptica: que no venden nada, que ahí está cerrando todo, pero no es para tanto. No hay una invasión uruguaya acá. Muchas veces ellos se agarran de los feriados donde hay mucha afluencia a la Argentina y esa es la foto que usan, pero no es la película”, sentenció Lampazzi.
Las cifras que explican la pelea comercial entre la Argentina y Uruguay
En Uruguay aseguran que, en marzo de este año, cuando se reabrió la frontera después de las restricciones por la pandemia, 15.000 uruguayos cruzaron el puente a Concordia para comprar del otro lado del río y seis meses después, en septiembre, esa cifra trepó a 168.000 personas.
Por eso, los comerciantes de Salto solicitaron al Gobierno de su país tomar “medidas de fondo” para minimizar el impacto de la diferencia cambiaria en la actividad comercial. En concreto, quieren que se lleve al 40% de descuento el impuesto a las naftas en la zona del litoral, esto es, que se eleve un 10% más de los valores vigentes, para desalentar el cruce fronterizo para llenar el tanque.
Igualmente, del lado argentino se cobra un precio diferenciado para los extranjeros que quieren cargar combustible, mientras que del lado uruguayo se implementó una “compensación de precios” en zonas de frontera, por lo cual la diferencia de valores “no se nota ahora como en otras épocas”, puntualizó Lampazzi.
