
El Gran Tucumán-Tafí Viejo volvió a registrar la tasa de desempleo más alta del NOA. Durante el primer trimestre del año, la desocupación llegó al 7,1% en el principal aglomerado urbano de la provincia, lo que equivale a unas 31.000 personas sin trabajo.
Aunque el índice bajó casi medio punto en la comparación interanual y quedó por debajo de la media nacional, que fue del 7,8%, Tucumán continúa por encima del resto de los aglomerados de la región. Santiago del Estero-La Banda registró apenas 0,7%, mientras que La Rioja, el dato más cercano, alcanzó el 6,1%.
La explicación combina factores estructurales: alta densidad poblacional, concentración urbana, una matriz productiva poco diversificada y una fuerte dependencia de actividades tradicionales, como el comercio, la construcción y las zafras citrícola y azucarera.
Desde el Gobierno provincial señalan que Tucumán tiene una economía tradicional que, cuando se desaceleran sectores como el comercio o la construcción, no encuentra rápidamente otra actividad capaz de absorber la mano de obra disponible. Por eso, la desocupación suele mantenerse elevada en los primeros meses del año.
El ministro de Economía y Producción, Daniel Abad, explicó que la gestión provincial busca ampliar la matriz productiva con programas vinculados a la Economía del Conocimiento y al desarrollo del turismo, especialmente en los Valles Calchaquíes.
El funcionario también remarcó que Tucumán tiene una particularidad frente a otras provincias del NOA: concentra más del 60% de su población en el principal aglomerado urbano, dentro de un territorio reducido. Esa densidad aumenta la presión sobre el mercado laboral.
Además, las zafras citrícola y azucarera se desarrollan principalmente en los pueblos y generan empleo estacional, pero no tienen su mayor impacto durante el primer trimestre, que suele ser el período más difícil para la ocupación.
En comparación, provincias como Catamarca, Jujuy o Salta pueden absorber parte de su fuerza laboral en actividades de fuerte expansión, como la minería. Santiago del Estero, por su parte, cuenta con mayor incidencia del agro, que también impulsa la generación de puestos de trabajo.
Un problema nacional
El caso tucumano se inserta en un escenario nacional todavía frágil. Según datos del primer trimestre, la tasa de desempleo en el país fue del 7,8%, apenas por debajo del 7,9% registrado en el mismo período de 2025. Eso equivale a unas 1,8 millones de personas sin empleo.
La subocupación, en cambio, aumentó del 10% al 11,1%, alcanzando a cerca de 2,5 millones de personas. Además, la presión laboral se mantiene elevada: el 23,6% de la población económicamente activa está desocupada, busca otro empleo o necesita trabajar más horas. Esa proporción representa a más de 5,3 millones de personas.
Especialistas del Ieral señalaron que la economía logró evitar un deterioro mayor, pero todavía no consiguió traducir la estabilización macroeconómica en una mejora concreta del empleo. La tasa de empleo permanece prácticamente estancada y la subocupación creció, lo que muestra que la recuperación aún no llega con fuerza al mercado laboral.
La presión laboral permite observar una dimensión que la tasa de desempleo no alcanza a reflejar por completo: la insuficiencia de ingresos. Muchas personas tienen trabajo, pero buscan otro empleo o necesitan más horas para completar sus ingresos.
En provincias como Tucumán y Catamarca, la elevada presión laboral convive con menores tasas de participación y con una estructura productiva donde tienen peso el empleo público y actividades de menor productividad.
Por eso, los especialistas advierten que la estabilización macroeconómica, aunque necesaria, no alcanza por sí sola para mejorar las condiciones de vida. La deuda pendiente sigue siendo la generación de empleo privado, formal y de calidad, capaz de absorber a una población urbana cada vez más concentrada y con fuerte necesidad de ingresos./Contexto
