
Como era de esperar, el director Zach Cregger vuelve a hacer una gran película, de una concentración inquebrantable y un ritmo arrollador y una capacidad extraordinaria para administrar los sustos y el humor y el drama y la tensión y el suspenso y las explosiones gore y todo lo que tenga que ver con el mundo de Resident Evil, la popular serie de videojuegos creada por la empresa japonesa Capcom en 1996.
A Resident Evil: Noche Cero se la puede ver como un reinicio de la saga basada en los videojuegos de disparos en tercera y primera persona (en los que los jugadores tienen que sobrevivir a entornos plagados de zombis y criaturas mutantes), y que tuvo su primera película en 2002, dirigida por Paul W. S. Anderson y protagonizada por Milla Jovovich. Pero también se la puede ver como una película de terror y supervivencia independiente, que transcurre en la nieve en una sola noche.
Y sí, es la mejor entrega de Resident Evil hasta la fecha porque está rodada con el pulso imperturbable de Cregger, quien ya demostró en sus dos magníficas películas anteriores, Bárbaro (Barbarian) y La noche de la desaparición (Weapons), por qué es uno de los mejores directores de género en la actualidad.
De qué se trata Resident Evil: Noche Cero
El protagonista y centro de la trama es Bryan (Austin Abrams), quien avanza con la inutilidad suficiente para ponernos los pelos de punta en medio de una noche pesadillesca, en la que tiene que entregar de urgencia un paquete misterioso porque es repartidor de medicinas de Raccoon City (la ciudad ficticia del videojuego).
Luego de discutir con el personal del hospital porque nadie le quiere firmar una entrega, le piden que lleve otro paquete a una zona nevada y difícil de llegar. El problema es que justo se desata el apocalipsis, con un virus que convierte a las personas en monstruos tentaculares.
De este modo, Bryan pasa a ser el personaje con el que se van a identificar los espectadores, como si estuviéramos jugando una versión más realista y terrorífica de Resident Evil, mientras el protagonista sortea problemas cada vez más espeluznantes y peligrosos, gracias un guion que no permite que nos distraigamos un segundo.
La adrenalina se activa desde el primer minuto y no para hasta el final. La puesta en escena consiste en seguir a Bryan toda la noche, como en el videojuego, desde que sale del hospital hasta que llega a su fatídico e insospechado destino.
En el camino, Bryan atropella a una mujer que se le cruza en la ruta, en una escena que es un verdadero prodigio de timing, de cómo se tiene que rodar el terror con toques de comedia negra, administrar los tiempos y presentar a los personajes, con una música que se compenetra con la historia y la impulsa hacia adelante sin apretar el freno, en una suerte de montaña rusa y descenso a los infiernos que recuerda a clásicos como Después de hora, de Martin Scorsese, pero mezclada con La cosa, de John Carpenter.
Todo es una clase magistral de tensión y de equilibrio, gracias a la claridad que tiene Cregger sobre lo que quiere hacer, porque, más allá del videojuego y de las películas que se hicieron, el director quiere hacer su película, logrando una combinación perfecta entre el realismo que la saga necesitaba y el homenaje más divertido al género, y todo concentrado en 90 minutos que dejan queriendo más.
La otra cuestión importante es que el protagonista, de algún modo, también está escapando de la responsabilidad de ser padre. Su novia está embarazada y en los primeros minutos vemos cómo discuten por teléfono sobre ese asunto. Esa es la clave de la película, porque todo lo que sucede puede leerse como una alegoría de la desesperación y del terror que significa la noticia de ser padre.
Abrams no puede estar mejor como Bryan, porque maneja la torpeza y el nerviosismo como nadie, y porque es capaz de hacernos agarrar de la butaca queriendo ver qué pasa a continuación, mientras nos recuerda por qué nos gusta tanto el cine.
Para ver Resident Evil: Noche Cero
Resident Evil, Alemania/Estados Unidos/República Checa/Canadá/Australia/Nueva Zelanda/Francia, 2026. Terror. Dirección: Zach Cregger. Guion: Zach Cregger y Shay Hatten. Elenco: Austin Abrams, Kali Reis, Zach Cherry, Paul Walter Hauser, Will Merrick, Andrea Miltner, Karel Dobrý, Zoé Bellas, Isla McRae, Emily Piggford, Magdalena Šittová y Johnno Wilson. Fotografía: Dariusz Wolski. Música: Hays Holladay y Ryan Holladay. Duración: 90 minutos. R-17. En cines.
Fuente: La Voz
