
San Martín de Tucumán venció 1 a 0 a Gimnasia y Tiro de Salta en La Ciudadela y consiguió un triunfo clave para sostener sus aspiraciones de ingresar al Reducido por el segundo ascenso. Santiago Briñone convirtió el único gol en el segundo tiempo, al aprovechar un rebote del arquero después de un remate de Alan Cisnero.
Con esta victoria por la fecha 32 de la Primera Nacional, el equipo de Alejandro Orfila llegó a 43 puntos, quedó décimo en la zona B y se ubicó a dos unidades de San Martín de San Juan, que ocupa el octavo puesto y marca el límite de clasificación. Entre ambos aparece Deportivo Maipú, con 44.
El Santo afrontaba el encuentro con la necesidad de ganar, después de haber dejado escapar una ventaja de dos goles ante Gimnasia de Jujuy. Frente a su público logró una victoria ajustada, en una noche que también estuvo atravesada por incidentes en una de las tribunas y las expulsiones de Nahuel Gallardo y Lautaro Gordillo al finalizar el partido.
El primer tiempo tuvo situaciones para los dos equipos. San Martín buscó generar peligro con Gabriel Carabajal y las apariciones de Ramiro Cabrera por los costados, aunque le costó encontrar continuidad y sufrió algunos avances del conjunto salteño.
Darío Sand respondió ante una llegada clara de la visita y, poco después, recibió una infracción cuando salió a buscar un centro. La jugada terminó con la pelota dentro del arco, pero la acción quedó invalidada por la falta sobre el arquero.
Del otro lado, Cabrera fue una de las principales vías de ataque del equipo tucumano. Exigió a Federico Cosentino con un remate bajo y cruzado y luego desbordó por la derecha para enviar un centro que Mauro Verón conectó de cabeza. El arquero visitante volvió a intervenir y evitó la apertura del marcador.
Gimnasia y Tiro comenzó mejor el complemento. Un remate de Roca se estrelló en uno de los caños del arco de Sand y otra llegada aérea encendió la preocupación en La Ciudadela. San Martín necesitaba recuperar la pelota y salir de ese tramo de presión visitante.
En ese contexto, un enfrentamiento entre integrantes de la barra obligó al árbitro Manduca a detener el encuentro. Las corridas y los golpes provocaron el rechazo de buena parte del estadio, desde donde bajaron silbidos y cánticos de repudio.
Tras la reanudación llegó la jugada que definió el partido. Cisnero remató desde afuera del área, Cosentino dio rebote y Briñone apareció para empujar la pelota y establecer el 1 a 0. El gol cambió el clima de la noche y le dio al equipo de Orfila la ventaja que tanto necesitaba.
