
El 83% de los argentinos afirmó que redujo gastos esenciales durante el último año para afrontar los gastos de su vivienda. La cifra se ubica por encima del promedio global, que alcanza el 75% y surge del reporte de la asociación sin fines de lucro Hábitat para la Humanidad (HPHA).
El trabajo señaló que en la Argentina esta situación está vinculada con la “prolongada volatilidad económica” que durante años provocó la pérdida del poder adquisitivo, elevó el costo de vida y achicó el margen de los hogares ante gastos imprevistos. Por eso, las familias se ven obligadas a recortar sus presupuestos mensuales y a resignar algunos consumos, inclusive los destinados a necesidades básicas.
Los datos surgen del estudio global “Un hogar, pero ¿a qué costo?” de HPHA, encargado a en el que participaron más de 30.000 personas de 22 países. El trabajo analizó cómo el acceso y el costo de la vivienda influyen en la seguridad, el bienestar, la estabilidad y los proyectos de vida de las personas.
Según el reporte, el 59% de los argentinos consideró que el sistema de vivienda del país está fallando o no funciona, contra el 56% registrado a nivel global.
“En la Argentina, la crisis habitacional es preocupante y afecta el presente y el futuro de las familias, sobre todo de sectores más vulnerados”, comentó Bárbara Bonelli, directora ejecutiva de Hábitat para la Humanidad Argentina.
Los gastos que resignan los argentinos para mantener su hogar
El presupuesto familiar queda cada vez más condicionado por el costo de la vivienda. Cuando los ingresos no alcanzan para cubrir todos los gastos, los hogares recortan consumos, utilizan sus ahorros o buscan generar ingresos adicionales.
Las tarifas energéticas representan uno de los gastos que presionan los bolsillos de los argentinos. El 19% de los encuestados afirmó que limitó el uso de estufas y aires acondicionados, frente al 7% registrado a nivel global.
El impacto se profundiza entre quienes alquilan: el 60% consideró que el encarecimiento de las tarifas de luz y gas afecta la posibilidad de sostener los costos de su vivienda.
De esta manera, 8 de cada 10 argentinos reconoció que en los últimos 12 meses tuvo que resignar algún consumo.
Por el lado de las necesidades básicas, el 38% afirmó que recortó en compras esenciales y de alimentos, mientras el 37% recurrió a sus ahorros o fondos de emergencia.
En tanto, el 35% asumió trabajos adicionales o aumentó sus horas laborales para poder hacer frente a los gastos del hogar.
En algunos casos, el recorte implicó resignar necesidades básicas: el 34% afirmó que tuvo que elegir entre pagar la vivienda y cubrir gastos de alimentación, vestimenta o medicamentos.
Los inquilinos sufren mayor presión
Quienes alquilan enfrentan una mayor presión para afrontar los gastos de la vivienda. El 49% de los inquilinos reconoció que tiene dificultades para sostenerlos, frente al 31% de quienes son propietarios.
El informe mostró que siete de cada diez personas que alquilan “temen que un imprevisto pueda afectar su permanencia en la vivienda”. Es cifra baja al 51% entre quienes cuentan con una casa propia.
La situación es aún más compleja para quienes viven en condiciones precarias y para los hogares de menores ingresos, que cuentan con menos margen financiero para hacer frente a los aumentos de los costos y a cualquier gasto imprevisto.
