
Durante generaciones, la sexualidad femenina vino con un almanaque impuesto: el deseo era cosa de la juventud. Con los hijos o la mitad de la vida, la cama pasaba a segundo plano. Ese libreto hoy hace agua por todos lados.
Cada vez más mujeres cuentan que, lejos de apagarse, la llama encontró después de los 40 un combustible inesperado: saber qué quieren y animarse a pedirlo.
“La menopausia no es el final de una etapa, sino el comienzo de una transformación”. Así lo plantea Claudia Rampazzo, sexóloga mexicana, que dedica sus charlas a desarmar los mitos sobre este momento vital.
La especialista aclara que los síntomas varían mucho de una mujer a otra. La menopausia se confirma tras 12 meses seguidos sin menstruación y suele llegar entre los 45 y los 55 años. Entre las molestias más frecuentes figuran:
Sofocos.
Sequedad vaginal.
Baja del deseo.
Alteraciones del sueño y cambios de humor.
Falta de energía.
Aun así, Rampazzo sostiene que en esta etapa es posible una sexualidad libre, saludable y sin techo.

Lo que muestran los números
Una encuesta de AARP, la mayor organización de adultos mayores de Estados Unidos, consultó a 2500 personas de más de 40 años. Tres de cada cuatro superaban los 50. Algunos datos:
Más de la mitad dijo que su vida sexual es igual o más satisfactoria que hace una década.
Cuatro de cada cinco describieron sus relaciones como placenteras en lo físico y gratificantes en lo emocional.
Uno de cada seis mayores de 70 años mantiene relaciones todas las semanas.
En los últimos 20 años bajó la frecuencia del coito, pero crecieron otras prácticas, como el sexo oral y la masturbación.
“El sexo no pierde importancia a medida que envejecemos”. La frase es de Patty David, vicepresidenta de Perspectivas del Consumidor de la entidad.
Otro sondeo, hecho por una plataforma de citas junto con la consultora YouGov entre sus usuarias, arrojó que el 45% de las mujeres ubica su mejor momento sexual a partir de los 40. El dato hay que tomarlo con pinzas, porque no refleja a la población general. Pero va en la misma dirección.
Más autoconocimiento, menos mandatos
Después de años de malabarear trabajo, crianza, cuidado de otros y expectativas ajenas, muchas mujeres llegan a la mediana edad con una brújula interna más afinada. No se trata necesariamente de que el deseo crezca, sino de que ya no están dispuestas a postergarlo.
“En mi experiencia clínica, existe el deseo de explorar más la pasión después de un divorcio, pero eso lleva tiempo”. Así lo describe Tammy Nelson, terapeuta de pareja y sexual estadounidense.
Nelson explica que, superado el duelo, aparece una mayor disposición a experimentar. Y agrega que, cuando ya no hay que impresionar a nadie, conquistar a una pareja ni tener hijos, el placer pasa al centro de la escena.
Lo que todavía cuesta poner en palabras
No todo es color de rosa. Según AARP, el 28% de los hombres dijo tener un diagnóstico de disfunción eréctil, frente al 23% en 2009 y el 17% en 2004. Seis de cada diez con dificultades buscaron tratamiento.
Entre las mujeres, el 12% reportó problemas en su función sexual, y más de la mitad no consultó por pudor. Diabetes, hipertensión y estrés pesan en la ecuación.
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“Se trata de aceptación y adaptación”. Lo afirma Stephanie Buehler, psicóloga y terapeuta sexual estadounidense. Buehler invita a ampliar la idea de lo que significa el afecto en la intimidad y a dejar de lamentar lo que ya no se puede hacer.
La conclusión de fondo es clara: la sexualidad no tiene fecha de vencimiento. Cambia de forma, pide otros tiempos y, muchas veces, gana en libertad. /TN
