
Los dos ataques con armas legales en el centro de Tucumán —el conductor que baleó a un ciclista el 21 de mayo y el ex militar que intentó asesinar a su pareja antes de suicidarse en barrio Sur este jueves— dispararon una pregunta que va mucho más allá de la provincia: ¿los tucumanos se están armando más?
Los números del Registro Nacional de Armas (RENAR) obligan a matizar la respuesta. Al 31 de diciembre del año pasado, había en todo el país 950.353 legítimos usuarios individuales de armas. Sin embargo, más de 595.204 de ellos —prácticamente dos de cada tres— tenían sus credenciales vencidas.
Una radiografía que habla menos de un boom de armamento y más de un sistema con serios problemas de control. Datos actualizados a junio de 2026 del propio organismo —que fue reorganizado bajo la órbita del Ministerio de Seguridad Nacional mediante el Decreto 445/2025— indican que de los aproximadamente 750.000 usuarios registrados, solo 360.000 mantienen su credencial vigente.
Desde el sector comercial, sin embargo, el diagnóstico es diferente al que podría sugerir la alarma social generada por los hechos tucumanos.
«La comercialización de armas siempre estuvo atada a la situación económica del país. No hay una mayor demanda; al contrario, se redujo», afirmó a un medio local Ernesto Vidal, titular de Canigó, una de las armerías de referencia de la provincia. «Hoy se comercializa apenas la tercera parte de lo que se vendía hace una década. La gente las busca primero para hacer prácticas en polígonos de tiro y, después, para defenderse», precisó.
Vidal también desmintió la versión de que acceder a un arma se haya vuelto más sencillo. «Los trámites siguen siendo los mismos y obtener la credencial puede demorar alrededor de un mes», aclaró.
Lo único que desapareció, según explicó, fue la obligación de acreditar documentalmente el sustento económico del comprador. En cambio, lo que sí se simplificó de manera significativa fue la renovación: desde hace un tiempo puede hacerse de forma completamente digital a través de la aplicación Mi Argentina, sin necesidad de concurrir a ninguna ventanilla.
Ante el panorama de credenciales vencidas, el RENAR impulsó una iniciativa legislativa para permitir la regularización de armas que se encuentren en situación irregular. El argumento del organismo es directo: «Más registración significa más control. Y más control permite construir un sistema más seguro, ordenado y transparente».
Pero los dos ataques en Tucumán demuestran que el problema no siempre está en las armas clandestinas. A veces, el peligro viene de quien cumplió todos los requisitos para tenerla.
