
No hubo champán, pero sí chocolatines con el logo azul del Fondo Monetario Internacional que se repartieron en un clima de festejo en el salón del inmenso edificio vidriado del organismo en Washington: era la primera vez que el ministro Luis Caputo se encontraba cara a cara con Kristalina Georgieva desde que vio la luz el trabajoso acuerdo el 11 de abril y la sensación de la reunión el miércoles era que ya estaba todo dicho y que lo único que tenía sentido era celebrar tras haber sellado el nuevo programa.
“Espectacular”, dijo Caputo exultante tras el encuentro, con cálidos elogios a la jefa del Fondo, con quien tiene gran sintonía. Y así fue el clima en la delegación argentina durante toda la Asamblea de Primavera, que se extendió por varios días hasta este sábado en Washington, que los funcionarios partieron de regreso a Buenos Aires.
La propia Georgieva dio un enorme protagonismo a la Argentina, a la que la calificó públicamente de “ejemplo” por su firme política de ajuste macroeconómico que le permite crecer (proyectaron 5,5% para este año) y estar más protegida ante las turbulencias globales.
Y además, como sólo se veía en los inicios del gobierno de Mauricio Macri, en la Asamblea se organizaron varios paneles con funcionarios argentinos que colmaron los auditorios para contar la experiencia del país. Se presentaron en distintos eventos el secretario de Finanzas Pablo Quirno, el presidente del Banco Central Santiago Bausili y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado Federico Sturzenegger.
Muchos querían escuchar de primera mano el modelo del presidente Javier Milei. Georgieva se colocó orgullosa el pin de una motosierra en la solapa de su saco verde (obsequio de Sturzenegger) y hasta llegó a recomendar a la audiencia comprar pesos. Este sábado por la mañana, Caputo cerró su visita en una conferencia ante los ministros de América y la propia Georgieva, en un discurso en el que explicó cómo poner “la casa en orden”.
El interés también se palpó en hoteles cercanos al edificio del Fondo, donde importantes bancos de inversión como JP Morgan e Itaú y centros de análisis como el International Institute of Finance (IIF) organizaron distintos eventos donde se habló del caso argentino. En ellos expusieron Caputo, Bausili y Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central.
El clima era de fiesta hasta que una declaración de Georgieva causó momentos de zozobra en el FMI. Ante una pregunta de Clarín, la directora gerente dijo el jueves que era importante que “la voluntad de cambio no se descarrile” antes de las elecciones de octubre, palabras que provocaron fuerte rechazo entre la oposición argentina (con Cristina y Kicillof a la cabeza), que denunció una “intromisión electoral” del FMI.
Ante el revuelo en Buenos Aires, Georgieva salió aclarar: “Las elecciones son para los argentinos, no para nosotros. Lo que hemos aprendido de la experiencia es que muy a menudo, antes de las elecciones, los gobiernos debilitan su determinación de hacer reformas, por lo que mi mensaje fue para el Gobierno”.
No se supo si la funcionaria había tropezado sin querer con sus palabras iniciales o le salió del alma su respaldo a Milei. Pero enseguida encauzó su mensaje y la advertencia fue para el Gobierno. En definitiva, en el Fondo todos recuerdan la «traición» del exministro Sergio Massa, que les prometió ajuste y antes de las elecciones pasadas abrió una canilla descontrolada con el «plan Platita».
Expectativas entre los inversores
En el ambiente de negocios convocado en Washington había expectativa. Alberto Ades, director ejecutivo de NWI Management, que asistió estos días varios de los encuentros organizados por los bancos, dijo a Clarín que “el entusiasmo en las reuniones es creciente. En estas fue mayor a las de octubre, que a su vez fue mayor a las de abril del año pasado. Es porque el programa de Gobierno viene funcionando y obviamente falta menos para las elecciones de medio término y las encuestas muestran que La Libertad Avanza podría tener un buen desempeño”.
Sin embargo, señaló que “si bien el tono con Argentina es positivo, es cautamente positivo”. Apunta que el plan de Milei “genera mucho entusiasmo, porque hay un cambio muy dramático en la política fiscal, monetaria, de reforma, apertura, etc. Lo que genera cautela es el tema político, particularmente si crecerá la representación de La Libertad Avanza en el Congreso para poder hacer las reformas estructurales que todos consideran indispensables para que este nuevo ciclo se sostenga, en especial una reforma impositiva, laboral y de pensiones”.
“La gente está cautamente optimista y entusiasmada, pero yo creo que, con la historia que tiene Argentina, con los vaivenes que hemos tenido, con los sucesivos defaults, va a llevar un tiempo para que los inversores se sientan realmente cómodos con Argentina”, advirtió.
Para Javier Timerman, managing partner de AdCap, que también participó de varias reuniones de bancos, “el programa y la apertura del cepo entusiasmó mucho a los inversionistas por el tema cambiario y por la voluntad del Gobierno de tener la audacia de hacerlo antes de las elecciones”, según dijo a Clarín.
“Creo que recibieron más de lo que esperaban y entre los inversionistas hay cierta preocupación a mediano plazo por saber si este dólar les va a permitir al Gobierno cumplir con las metas de reservas con el Fondo, sobre todo en un año electoral”, agregó. Caputo buscó brindar tranquilidad y dijo que el objetivo de reservas no era un problema.
Martín Castellano es líder del departamento de investigaciones de América latina en el Instituto of International Finance (IIF), que organizó estos días un evento con distintos invitados. En uno de los paneles, el secretario del Tesoro Scott Bessent dijo que Argentina podría recibir un préstamo especial de Estados Unidos si fuera afectada por un shock externo, un respaldo que provocó la suba de los mercados.
“Percibimos un renovado entusiasmo por Argentina”, dijo Castellano a esta corresponsal. “Claramente el apoyo explícito y contundente del Tesoro norteamericano fue la gran novedad, ya que no tiene muchos precedentes. En la práctica, esto contribuye al manejo de la política monetaria al aumentar la oferta potencial de dólares, desalentando presiones en el mercado cambiario. Es decir que posiciona al país en mejores condiciones para enfrentar choques externos, un flanco en el cual Argentina aún se encuentra en desventaja frente a otros países de la región.”
El experto agregó: “Un tema que me sorprendió es que el manejo de la política fiscal de Argentina se está tomando como ejemplo en la discusión sobre otros países”.
“Todo el mundo parece estar obsesionado por Argentina”, dijo a Clarín otro inversionista que transitó algunas de esas reuniones y que no quiso que se publicara su nombre. Sin embargo, resaltó algunas alertas: dijo que entre sus colegas escuchó alguna preocupación porque el equipo económico parece “está celebrando antes de tiempo”.
Incluso señaló que hay quien se quedó con la sensación de que “había mucha arrogancia” entre los funcionarios de Milei. Mencionaron en forma negativa los “modales” del equipo económico, como la descalificación y las peleas con economistas en las redes, como por ejemplo la que sostuvo Caputo con Hernán Lacunza. Muchos de los hombres y mujeres de negocios ya conocen al equipo económico desde la época de Macri y les notan un estilo distinto, señalan.
Algunos comentan que hay cierto malestar dentro del FMI por la forma en que Kristalina Georgieva empujó el acuerdo y creen que se jugó demasiado a favor de Milei. Una nota de Bloomberg publicada el viernes señalaba que la mitad de los 24 directores ejecutivos tenían «serias dudas sobre el acuerdo» por el abultado monto de US$ 20.000 millones y el desembolso inicial de 12.000 millones y el precedente que sentaba en el organismo y que los directores se sintieron presionados para apoyarlo.
El FMI salió a decir el programa para Argentina fue aprobado por el Directorio Ejecutivo, “luego de una muy buena colaboración, mucho compromiso”.
“Entre los inversores hay consenso de que el Fondo abrió las arcas a Milei por temor a que pierda en las elecciones (y reavive al kirchnerismo) y por eso son más permisivos”, dijo la fuente. En una de las reuniones organizadas por el banco Itaú, el ex jefe del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, dijo que el acuerdo fue mejor de lo que esperaba, pero que le hubiese gustado que el Fondo lo forzara a tener un dólar más competitivo. “Pero con el dólar muy barato la inflación baja y eso hace que Milei gane las elecciones y que no vuelva el kirchnerismo. Por eso parece que se le perdona todo”, señaló.
En distintos vuelos comerciales, la delegación regresó el sábado a Buenos Aires y dejó atrás en Washington el clima celebratorio, aunque con cautela de los inversionistas, para enfrentarse a la pelea económica de todos los días.
Fuente: Clarín
