
Enfermo, deprimido y angustiado. Así se lo pudo apreciar a Felipe “El Militar” Sosa, el acusado del femicidio de Érika Antonella Álvarez. Su última aparición fue en una audiencia en la que sus defensores intentaron poner fin al aislamiento al que está sometido desde que fue trasladado al penal de Benjamín Paz, hace ya nueve meses.
“No entiendo cuál es la intención de esta medida. El juicio comienza en menos de 10 días y mi asistido continúa con este trato inhumano”, indicó Marcelo Cosiansi, defensor del acusado, que podría recibir una condena a prisión perpetua por el crimen de la joven, registrado el 7 de enero.
“El Militar”, según la investigación realizada por la fiscala María del Carmen Reuter -la primera en intervenir en el caso-, fue detenido el 15 de enero en Buenos Aires, cuando presuntamente intentaba escapar del país. Días después fue trasladado a la provincia y, tras ser acusado del femicidio, fue alojado en el penal de Benjamín Paz.
Allí, según las denuncias que vienen realizando sus defensores, habría sido sometido a una serie de medidas destinadas a “quebrarlo”. Actualmente está alojado en el sector destinado a los condenados por delitos sexuales. “Si vamos por lo que dice la ley, un procesado no puede compartir lugar de encierro con los que ya fueron penados. La explicación que nos dan es que no tienen otra alternativa, puesto que en esa cárcel no hay un espacio para las personas que son o fueron efectivos de una fuerza de seguridad. Tampoco es el caso de Sosa”, señaló Cosiansi.
Más detalles
A partir de ese momento, el profesional comenzó a enumerar los problemas que, según denunció, enfrenta su defendido desde que se encuentra detenido. “Pese a haber tenido problemas de adicción, no recibe el tratamiento correspondiente ni se le permite tomar la medicación que le recetaron los profesionales que lo atienden”, destacó.

El defensor indicó que, en las últimas semanas, a Sosa le aparecieron diferentes protuberancias en distintas partes del cuerpo que, según afirmó, no recibieron tratamiento. “Todo esto es consecuencia de la situación que está viviendo. Hace ya más de nueve meses que no habla con nadie y, cuando lo hace, es totalmente limitado. Hasta me dice de qué le sirve hacer un tratamiento psicológico o psiquiátrico si ni siquiera puede llorar porque tiene un guardiacárcel a la par”, señaló.
Cosiansi también brindó detalles sobre las condiciones de encierro. “Desde que ingresó a esa cárcel se le prohíbe estar en contacto con otros detenidos. Sólo se le permite salir a desayunar, almorzar, merendar y cenar. En total, permanece 23 horas por día encerrado en su celda”, relató. “Además, cada vez que sale de su celda para alimentarse, un grupo de guardiacárceles lo trasladan bajo una formación conocida como diamante, es decir, él va en el medio para que no se relacione con nadie”, añadió durante la audiencia.

El defensor de “El Militar” también cuestionó que las restricciones de contacto se extendieran a sus hijas y a sus abogados. “No termino de entender cuál es la estrategia para que en todo este tiempo se me haya negado la posibilidad hablar cara a cara con él. Siempre fue con un acrílico de por medio. ¿Cómo puedo hacer para mostrarle una declaración o hacerle escuchar una declaración?”, señaló.
“Puedo comprender la perversidad del sistema, pero es intolerable que esa misma falta de contacto la sufra mi defendido cuando sus hijas lo van a visitar. Tampoco pueden abrazarlo. Eso genera un importante daño en las pequeñas. Hasta pienso realizar una denuncia por impedimento de contacto en el fuero civil”, añadió.
El profesional consideró que el notorio deterioro físico que presenta Sosa sería consecuencia de las condiciones de detención que denunció. “No sólo no le permiten comunicarse con otros internos, sino que tampoco realizar actividades recreativas. Sólo accede a la lectura durante 15 minutos”, detalló.
La representante del Ministerio Público Fiscal y el querellante Carlos Garmendia apoyaron parcialmente los reclamos del defensor. Solicitaron que se revisaran las condiciones de encierro del imputado y que recibiera toda la atención médica que recomendaran los especialistas. Sin embargo, rechazaron de plano la posibilidad de que fuera trasladado a otro centro de detención.
El juez Alejandro Tomás aceptó parcialmente el planteo de Cosiansi. No consideró necesario poner fin al aislamiento, pero sí ordenó al Servicio Penitenciario que tomara todos los recaudos necesarios para garantizarle la atención médica y el suministro de los medicamentos que necesitara, además de permitirle el contacto con sus defensores y familiares.
Cerca del juicio
Sosa es el principal acusado del crimen de Érika. El fiscal Pedro Gallo anticipó que lo acusará de femicidio y que pedirá una condena a prisión perpetua.
También habrá otros dos imputados: Justina Gordillo -ex pareja de “El Militar”- y Jorge “Chicho” Díaz -empleado de confianza de Sosa-. Ambos enfrentarán cargos por encubrimiento. El representante del Ministerio Público Fiscal anunció que solicitará penas de seis años de prisión para cada uno.
El cuarto acusado en la causa, Nicolás Navarro Flores, ya fue condenado mediante un juicio abreviado. Aceptó haber colaborado con el principal imputado a cambio de una pena de tres años de prisión de cumplimiento efectivo. Él será el testigo clave del juicio que se iniciará el lunes 26.
Fuente: La Gaceta
