
A pocos días de finalizar su mandato al frente de la Defensoría del Pueblo de Tucumán, Eduardo Cobos realizó un balance de los cinco años de gestión, remarcó los principales ejes de trabajo del organismo y confirmó que se postulará para un nuevo período, tal como lo habilita la normativa vigente. La definición final quedará en manos de la Legislatura provincial.
Cobos subrayó el fortalecimiento institucional y la ampliación del alcance territorial como dos de los logros centrales de su gestión. En ese sentido, señaló que la cantidad de actuaciones anuales pasó de 2.000 a 35.000, con niveles de eficiencia superiores al 70%. “Hoy la gente sabe qué hace la Defensoría y también qué no hace”, afirmó.
El crecimiento de la demanda obligó a reorganizar el funcionamiento del organismo. Se habilitó una nueva oficina sobre calle San Martín y se extendió el horario de atención a mañana y tarde. Además, se abrieron delegaciones en el interior de la provincia, con sedes en Monteros —que cubre el sur tucumano— y en Trancas.
Entre los temas más sensibles abordados durante el mandato, Cobos destacó la aplicación de la ley de electrodependientes. Señaló que se trataba de una norma que no se cumplía y que, por primera vez, la Defensoría impulsó acciones judiciales para garantizar su implementación. Las medidas comenzaron durante la pandemia y continúan vigentes. “El electrodependiente tiene derecho a energía plena en el momento del corte”, sostuvo, y remarcó la necesidad de reemplazar los grupos electrógenos por sistemas UPS.
Otro eje clave fue la intervención en los reclamos vinculados a planes de ahorro. Cobos recordó que, tras un revés judicial que cuestionó la legitimidad de la Defensoría, el equipo legal logró revertir la situación, incluso con presentaciones ante la Corte Suprema de la Nación. Además, destacó que los proyectos impulsados en la Legislatura sobre esta problemática fueron aprobados.
En materia energética, remarcó que el servicio es fundamental para el desarrollo provincial. Detalló la conformación de equipos técnicos interdisciplinarios que participaron en revisiones tarifarias y controles de infraestructura. También puso el foco en el impacto de la quita de subsidios nacionales: la Defensoría llegó a atender hasta 1.000 personas por día y registró más de 380.000 presentaciones.
Definición sobre la reelección
Consultado sobre su continuidad en el cargo, Cobos confirmó que buscará la reelección. “La ley establece que el Defensor del Pueblo puede ser reelecto por una vez. Hay temas que no están finalizados y creo que es importante darles continuidad”, explicó. Aclaró que no mantuvo conversaciones con legisladores ni con funcionarios del Ejecutivo y que la decisión será tomada por la Legislatura, en función de lo que consideren más conveniente para la provincia.
También recordó que, al asumir en 2021, se desafilió del Partido Justicialista para garantizar la independencia del cargo. “Esta es una política con ‘P’ mayúscula, donde no se miran colores ni partidos, sino a la gente”, afirmó. En ese marco, señaló que la Defensoría se consolidó como un espacio de referencia para la ciudadanía y que cada vez más personas se animan a denunciar.
En el plano personal, destacó el aprendizaje que le dejó el contacto cotidiano con los reclamos sociales. “Ser defensor del pueblo es sentarse a escuchar a personas que lloran cuando les cortan la luz o el agua”, expresó, y remarcó la importancia de la sensibilidad y la empatía en el ejercicio del cargo.
Por último, se refirió a las instancias judiciales que involucraron a la Defensoría y a organismos del Estado provincial, y descartó cualquier lectura de confrontación política. Aseguró que existe una buena relación institucional tanto con el Ejecutivo como con la Legislatura y que siempre se prioriza el diálogo. “Cuando no hay entendimiento, la vía judicial es la única herramienta, y siempre hay un tercero que decide: el juez”, concluyó.
Fuente: Contexto
