
Con el apoyo del kirchnerismo duro, el ministro de Economía y precandidato a presidente de Unión por la Patria, Sergio Massa, avanza, en medio de fuertes tensiones cambiarias, en la firma de un nuevo acuerdo con el FMI, que coincide con la necesidad del oficialismo de acelerar los actos y recorridas de campaña para instalar la fórmula presidencial a menos de 3 semanas de las PASO del 13 de agosto.
El Gobierno se lanzó de lleno a la campaña. Con la vicepresidenta Cristina Kirchner, monitoreando todo desde el Senado, envió a su hijo precandidato a diputado nacional y titular del PJ bonaerense, Máximo Kirchner, a apoyar públicamente las negociaciones con el FMI y a coordinar junto a Massa, Wado De Pedro y Axel Kicillof.
Desde el nuevo búnker de Unión por la Patria, se organizan los actos y caravanas que se multiplicarán en los próximos días para instalar en los barrios a la fórmula presidencial con un pedido a gobernadores e intendentes, a que salgan a militar la boleta completa del oficialismo.
Mientras tanto, el presidente Alberto Fernández, quedó confinado a meros actos protocolares, y solo se metió en la campaña para criticar, vía Twitter, al precandidato opositor Horacio Rodríguez Larreta.
A pesar de los esfuerzos por sacarla de la agenda electoral, la deuda con el FMI siguió en el centro del debate entre los candidatos y Massa apuntó contra Javier Milei y Patricia Bullrich, en un intento de mostrarse como el capacitado para estabilizar la crisis y proponer una salida.
«Mi consejo al resto de los candidatos es que no hagan facilismo demagógico y no hagan promesas fáciles porque las desilusiones son altas y van a lastimar la confianza de la gente en la democracia», sentenció el ministro candidato en entrevista con A24.
