
Bettina Bulgheroni coordinaba la reunión. A sus manos llegaban las consultas para trasladárselas al embajador de EE.UU. Primero fueron las de rigor. Las obvias para una reunión de lo más fuerte del establishment.
Pero fue al promediar el encuentro cuando Bettina -amiga íntima de Karina y presidenta del Cicyp- leyó en voz alta: “Peter, aquí preguntan si vos apoyas la reelección de Milei…”. Hubo un silencio en el Hotel Alvear. Fue una pregunta poco diplomática y directa.
El embajador Lamelas no dudó: “A mí me mandó mi amigo Donald a la Argentina para que apoye a Javier Milei”.
Hizo una pausa y remató: “Por lo tanto yo voy a apoyar a Milei, para que gane las elecciones en el 2027”.
Ocurrió hace una semana. Estaba el poderoso Grupo de los 6. Lo condujo con habilidad Bettina.

Así, y sin anestesia, Lamelas ratificó el cerrado apoyo de Washington al Presidente argentino. No a la Argentina, a Milei. Ayer quedó claro con el tema Malvinas. Ocurrió en vísperas del viaje de Toto Caputo a la cumbre del G-20. En momentos en que hay dudas en el mercado sobre la futura “ayuda económica” del Tesoro y del FMI para que Argentina abone sus vencimientos.
En otras palabras: si el Tesoro saldría a rescatar a Milei, frente a un eventual temblor financiero en el año electoral.
Toto viajó a Asheville para aceitar las cosas. En Wall Street insisten en que aún –falta mucho– a Economía le faltan U$S 10.000 millones para afrontar la pared de vencimientos futuros.
Kristalina Georgieva ya dijo -en Buenos Aires- que el FMI no tiene previsto ampliar su préstamo a la Argentina. “No vemos a la Argentina necesitando financiamiento adicional del FMI”, afirmó.
Obedecía a una negociación secreta de Toto. El ministro había sondeado la posibilidad de que el FMI amplíe la asistencia en US$ 6.000 millones.
Solicitud denegada. Toto volvió con “el aval” político de Scott Bessent. Los “lobos” de Manhattan también adelantaron las cosas. Ya toman posiciones anticipadas en Argentina por lo que ocurrirá en el 2027.
Eso refleja el comportamiento del “riesgo país” y las dudas sobre la reelección de Milei. Antes en Wall Street –hace unos meses– descartaban la reelección.
En sus “papers secretos”, los banqueros exponen una teoría concreta: que no hay condiciones para una crisis externa, con turbulencias en el dólar.
Pero advierten que Milei puede embarrarse porque no hay reactivación. La “ley de Wall Street” es elemental y concreta: que un parate productivo puede afectar sus chances electorales y que eso, al final, complicar el mercado cambiario.
Hugo Haime tuvo esta semana un encuentro con líderes empresarios. Expuso su último trabajo.
Haime advirtió algo nuevo: que en un eventual balotaje Axel Kicillof superaba a Milei por 5 puntos.
Aun falta una eternidad. Pero Karina tiene también encuestas que indican que las “cosas no van bien”.
Aunque se desmienta, existe un fuerte debate en el Gabinete. Por ahora no hay cuestionamientos a Toto, pero el ala política quiere saber cuándo el “modelo derrama”.
El “Colo” Santilli tiene informes difíciles sobre el GBA. En esa línea están los “Karinos” a cargo del armado político: quieren que Toto reanime y aceitar la reelección de Milei.

Patricia Bullrich también está en ese bando de los inquietos. Pato se sinceró en una hermética reunión del Senado: “Estamos preocupados”.
Bullrich anticipó que la actitud reacia de los “aliados” tiene que ver con la preocupación con la marcha de la economía.
Maximiliano Abad, Martín Goerling, Carlos Espínola y Flavia Royon exigen cambios para aprobar el Súper RIGI. Medidas para que el colosal beneficio fiscal derrame en la industria local.
Ya los proyectos Vicuña –en San Juan- y Rincón –en Salta- encendieron las alarmas: los insumos, hasta las ciudades y galpones, se compran en el exterior.
Toto hace equilibrio. Dice que quiere calentar la economía. Pero advierte que Milei no quiere cambiar nada del plan económico.
Milei se los dijo a los ministros en su propia cara. Fue en la última reunión de Gabinete.
Les reprochó que no salían a defender el modelo y los exhortó a que reivindiquen la economía: “No tengan vergüenza”.
Así expresó su molestia con varios ministros. Sus colaboradores no se animan a contradecirlo y menos a plantear dudas.
Ya Clarín lo anticipó hace dos semanas y –después de sus enojos- Milei no paró de ratificarlo: ayer elogió a Pinochet y criticó por blando a Mauricio Macri.
En la línea “ultra-dura” solo le queda Fede Sturzeneggerr. El Coloso –cuestionado por Karina– le da manija a Milei: “Javier, no aflojes”.
Clarín anticipó la crítica de la UIA. Martín Rappallinii hizo un discurso mesurado, pero firme. Quieren una reactivación.
Milei ya había anticipado que iba “a vaciar” el encuentro. Caputo lo acompañó de maravilla. Adrede, demoró su vuelta de Carolina del Norte.
La ausencia de Santilli sorprendió a todos porque había reconfirmado su presencia en el acto. Recién el martes –al mediodía– le comunicó a la UIA que le habían vedado concurrir.
El colmo le ocurrió a Mario Lugones. Estaba en su auto rumbo al encuentro fabril y recibió un llamado de Casa Rosada: le dieron la orden de dar la vuelta y cancelar su visita.
La UIA tuvo asistencia perfecta. Estuvieron los jerarcas del establishment: IDEA, el Grupo de los 6 y hasta AEA.
El Gobierno es incapaz de aceptar una crítica. Encima, Rappallini jamás cuestionó el modelo y solo advirtió: “Hay que mirar la actividad”.
Toto salió con los tapones de punta: “Defiendo los intereses de los argentinos, no de determinados empresarios”.
Toto está metido a fondo en el proceso de privatización. Lo ocurrido en Transener fue un cimbronazo: los nuevos dueños encabezados por los hermanos Neuss cobraron el primer día ganancias que cedió el Estado.
El texto de Rappallini fue escrito por varios asesores. Y tuvo la supervisión de directivos de Techint y Ledesma.
Reflejó en parte la bronca interna que tiene la cúpula de la UIA. Guillermo Moretti sintetizó el malestar: “Estamos manejados por un trader que no sabe lo que es un torno”.
Hace una semana hubo otro encuentro secreto en COPAL. Los directivos de las “multi” expresaron su inquietud por la caída fuerte de las ventas de alimentos. Se trata de firmas líderes de alto consumo popular: todas admitieron un fuerte retroceso.
En ese encuentro se dijo que en los supermercados la situación era similar: ya son historia los changuitos llenos y encima los ticket promedio no superan las seis unidades.
En Copal también se conoció un dato fuerte. Mastellone tuvo balance en rojo: perdió 4.791 millones y una caída del 6,7 % en sus ingresos. Vende leche.
En la Cámara de la Construcción de Gustavo Weiss hay inquietud. Un memo que se trató en la última reunión interna dice: “Vivimos la crisis más larga desde los 90”.
Milei dice que son habladurías de “los contra”. Solo promete resistir, y repite convencido en la intimidad de Olivos: “Voy a mantener el plan, aunque pierda las elecciones”.
Por Marcelo Bonelli
Fuente: Clarín
