
Las fuerzas del gobierno brasileño retomaron el control de los edificios de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial que habían sido usurpados por los bolsonaristas.
Policías y militares, en algunos casos con la utilización de gases lacrimógenos, y tanto caballos, como móviles y medios aéreos, despejaban varios sectores de los edificios que habían sido tomados por miles de simpatizantes radicalizados del ex presidente Jair Bolsonaro, los cuales causaron destrozos de instalaciones y mobiliarios.
En primer lugar se logró retomar la sede de la Suprema Corte Federal, después el Congreso y por último el Planato, la sede del Ejecutivo, todos ellos en forma parcial por el momento.
De acuerdo a la prensa brasileña, detuvieron a más de 100 personas durante los disturbios.
El presidente Lula Da SIlva habló en cadena nacional y dijo que se “han destruido los edificios luego de la invasión”, y que “todas esas personas serán encontradas y castigadas”. Además, decretó la “intervención federal” de las fuerzas armas federales” en la capital brasileña.
“No se puede atacar a la libertad democrática, la libre expresión”, afirmó y agregó: “Les pedimos a las personas que respeten las instituciones que fueron creadas para mantener el orden”.
El presidente del Congreso de Brasil, el senador Rodrigo Pacheco, había pedido castigar de forma «urgente» y con el «rigor de la ley» a los radicales bolsonaristas que han invadido las sedes del Parlamento, la Presidencia de la República y la Corte Suprema, en Brasilia.
Fuente: La Gaceta
