
El expresidente cubano Raúl Castro reapareció este viernes en La Habana en el acto por el Día Internacional del Trabajo, que se convirtió en un evento masivo para reiterar el llamado del gobierno a la defensa nacional ante una posible intervención militar de EE.UU. en la isla. Precisamente el presidente Donald Trump intensificó las sanciones contra el gobierno de Cuba, que en esta ocasión fueron dirigidas contra cualquier persona “extranjera o estadounidense” que opere en sectores vitales para el ingreso de divisas en la isla. Poco después, el mandatario norteamericano lanzó una nueva amenaza. Esta vez dijo que cuando los portaaviones regresen de Irán “tomaremos el control de Cuba casi de inmediato”
“La Patria se defiende”
Con 94 años, Castro estuvo en la Tribuna Antiimperialista José Martí, situada frente a la Embajada de EE.UU., donde le entregaron dos libros que, según las autoridades del país caribeño, contenían más de 6,2 millones de firmas recogidas en la iniciativa gubernamental “Mi firma por la Patria“. El expresidente cubano participó en la ceremonia junto al presidente Miguel Díaz Canel; el ex segundo secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), José Ramón Machado Ventura, el otro único representante de la llamada generación histórica aún en activo, y otros dirigentes de la isla.
En el año del Centenario de #Fidel, junto al General de Ejército y líder de la Revolución Cubana, Raúl Castro Ruz, el Partido, el Gobierno y las organizaciones de masas, encabezamos los actos de este #PrimeroDeMayo en La Habana, centro de una movilización patriótica de San… pic.twitter.com/w6RXVJ77UE
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) May 1, 2026
El predecesor de Díaz Canel no aparecía públicamente desde el recibimiento a los restos de los 32 militares cubanos que murieron en los ataques estadounidenses en Caracas y la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. A la tradicional marcha por el Día Internacional del Trabajo en La Habana asistieron decenas de miles de personas y, según cifras oficiales, más de 800 representantes extranjeros de 38 países, así como delegaciones de 152 organizaciones sindicales y solidarias.
Bajo el lema “La Patria se defiende”, el primero de mayo en la capital cubana se presentó, tanto al público interno como al internacional, como un llamado a la unidad por la soberanía ante las amenazas bélicas por parte de Washington. “Cuba es una isla insumisa (…) La Patria se defiende, incluso, con fusil en mano si fuera necesario”, advirtió el dirigente sindical Osnay Colina, quien tuvo a su cargo las palabras centrales del acto.
Otros asistentes a la marcha reconocieron que la isla atraviesa una situación económica compleja, pero se opusieron a una intervención externa. “Reconocemos que tenemos que resolver muchos problemas en Cuba, pero no permitiremos la intervención de nadie en la solución de nuestras dificultades internas”, dijo a la agencia EFE el habanero Oscar Mederos, a la salida de la marcha. El gobierno aseguró que participaron varios cientos de miles de personas.
Durante décadas el Día Internacional del Trabajo ha sido en Cuba una celebración convocada por el sindicato único Central de Trabajadores de Cuba (CTC), donde prima el carácter festivo y progubernamental frente a las reivindicaciones laborales. La fecha fue protagonizada durante años por los extensos discursos del expresidente Fidel Castro (1926-2016), quien diera a conocer en la edición del año 2000 su concepto de Revolución, en el que incluía los principios de unidad, independencia, defensa e igualdad y libertad plenas.
“Una amenaza extraordinaria”
El presidente estadounidense Donald Trump ordenó este viernes imponer nuevas sanciones destinadas a asfixiar al gobierno de Cuba, debido a que “sigue representando una amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional estadounidense. Trump pidió a su gobierno que sancione a los bancos extranjeros que trabajan con el gobierno de La Habana, así como endurecer las normas migratorias. También se sancionará a personas involucradas en los sectores de la energía y la minería, y a cualquiera que esté involucrado en “graves abusos de derechos humanos”.
La administración Trump acusa al gobierno cubano de aplicar “políticas y prácticas diseñadas para perjudicar a Estados Unidos”, contrarias a “los valores morales y políticos de las sociedades libres y democráticas”, según el decreto presidencial. Esta decisión supone un paso más allá en el sistema de sanciones contra la isla, que no solo se limita a castigar a miembros del gobierno cubano, sino también a ejecutivos, líderes, funcionarios o individuos de cualquier nivel.
El canciller Bruno Rodríguez consideró que estas nuevas medidas de Washington responden “al desfile de más de medio millón de cubanos en La Habana por el 1 de mayo, encabezado por el General de Ejército Raúl Castro y el Presidente Miguel Díaz-Canel, y a la firma de seis millones de cubanas y cubanos (81 por ciento de la población mayor de 16 años) en defensa de la Patria amenazada militarmente, en denuncia del bloqueo recrudecido y del cerco energético”.
“El gobierno de Estados Unidos se alarma y responde con nuevas medidas coercitivas unilaterales ilegales y abusivas contra Cuba”, escribió Rodríguez en un mensaje en X. “La Patria, la Revolución y el Socialismo se defienden con las ideas y con las armas. No van a amedrentarnos”, remarcó el canciller. Un día antes, Díaz Canel había llamado a los cubanos a movilizarse “contra el bloqueo genocida y las flagrantes amenazas imperialistas” de Estados Unidos.
Desde enero pasado, EE.UU. presiona al gobierno de la isla caribeña para que introduzca reformas económicas y políticas. Como parte de esa escalada aplicó un bloqueo petrolero que agudizó notablemente la crisis estructural que ya sufría el país. La presión se intensificó en la última semana con Washington advirtiendo que no tolerará bases militares o de inteligencia de “adversarios” (China) en la isla, mientras La Habana denuncia estos argumentos como “pretextos falaces” para tratar de justificar una posible intervención.
