
La temperatura de superficie en el Gran San Miguel de Tucumán puede variar hasta 7,4 °C entre los sectores urbanos con mayor y menor cobertura vegetal. Así lo determinó una investigación que analizó imágenes satelitales de los últimos tres veranos y detectó nueve grandes focos de calor distribuidos en el área metropolitana.
El estudio también identificó sectores donde la temperatura superficial supera los 47 °C y advirtió sobre la distribución desigual de árboles y espacios verdes en una región donde viven más de un millón de personas.
El trabajo fue realizado por Juan Martín de Chazal, coordinador de +COMUNIDAD, una iniciativa de la Red de Innovación Local (RIL), en el marco del Laboratorio de Periodismo RedLab de FOPEA y Google News Initiative.
La investigación, titulada “Plantar donde hace falta: el desafío de llevar sombra a las zonas más calientes del Gran San Miguel de Tucumán”, aporta información sobre la relación entre la vegetación y el calor urbano, además de analizar las políticas de arbolado que desarrollan los municipios.
Detectaron nueve grandes focos de calor en el Gran Tucumán
Uno de los resultados más importantes del relevamiento fue la identificación de nueve sectores urbanos con temperaturas superficiales superiores a los 47 °C, cada uno con una extensión continua de al menos 20 hectáreas.
El foco más grande abarca más de 880 hectáreas en el centro de San Miguel de Tucumán y su prolongación hacia el este. Según el informe, concentra el 72% de la superficie caliente identificada.
Los principales focos de calor se distribuyen entre San Miguel de Tucumán, Las Talitas y Banda del Río Salí.
La investigación también encontró que las diferencias térmicas persisten incluso cuando se excluyen las zonas más elevadas del pedemonte, donde la altitud y la vegetación de las yungas contribuyen naturalmente a moderar las temperaturas.
Las áreas con menos vegetación tienden a registrar temperaturas superficiales más elevadas. De acuerdo con el análisis, la relación estadística entre ambas variables explica casi el 80% de la variación térmica observada en el territorio estudiado.
Cómo se realizó el estudio con imágenes satelitales
Para elaborar el diagnóstico se procesaron 73 imágenes captadas por los satélites Landsat 8 y Landsat 9, operados por la NASA y el Servicio Geológico de Estados Unidos.
Los registros corresponden a los períodos comprendidos entre diciembre y marzo de las temporadas 2023-2024, 2024-2025 y 2025-2026.
Las imágenes fueron procesadas mediante Google Earth Engine y se utilizó el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI), una herramienta que permite estimar la presencia de vegetación viva a partir de la luz reflejada por las plantas.
El indicador contempla árboles, pastos y cultivos, por lo que permite analizar la cobertura vegetal general y no únicamente el arbolado de las calles.
El informe aclara que las temperaturas medidas corresponden a superficies como techos, pavimentos, suelos y vegetación, y no directamente al aire que respiran las personas.
Ezequiel Aráoz, doctor en Ciencias Biológicas, investigador del CONICET y docente de Ecología del Paisaje, estimó que una diferencia de siete grados en la superficie podría representar una variación de entre tres y cinco grados en la temperatura del aire.
Por qué los árboles ayudan a reducir el calor en las ciudades
Los árboles cumplen un papel importante en la regulación térmica de los espacios urbanos. Su efecto no se limita a la sombra que proyectan sobre calles, veredas y viviendas.
También contribuyen al enfriamiento mediante la evapotranspiración, un proceso por el cual las plantas liberan agua en forma de vapor.
“Los árboles esencialmente son máquinas enfriadoras. Aparte de hacer sombras, son máquinas enfriadoras por el cambio del estado del agua”, explicó Aráoz.
El especialista destacó que la sombra de los árboles cercanos puede tener un efecto significativo sobre las condiciones que experimentan las personas durante una jornada calurosa.
“El árbol de proximidad es lo que más te influye en regular la temperatura. No es el árbol que está a 200 metros”, señaló.
La investigación también encontró diferencias de 1,5, 3 y 3,1 grados entre sectores agrupados según su cobertura vegetal.
Estos resultados sugieren que el efecto de enfriamiento aumenta con la presencia de vegetación, aunque no permiten establecer una cantidad exacta de árboles que garantice una reducción determinada de temperatura.
Qué diferencias existen entre San Miguel de Tucumán, Yerba Buena y Tafí Viejo
El relevamiento mostró que la distribución de vegetación no es uniforme dentro del área metropolitana.
En el centro de San Miguel de Tucumán predominan las superficies construidas y pavimentadas, con menor disponibilidad de espacio para árboles.
En Yerba Buena, en cambio, las viviendas con jardines y la proximidad al pedemonte favorecen una mayor cobertura vegetal en determinados sectores.
Por su parte, en Tafí Viejo los espacios libres dentro de las manzanas cumplen una función importante en la presencia de vegetación.
Santiago Gibilisco, subdirector de Ambiente de Yerba Buena, explicó que una parte significativa de la cobertura vegetal se encuentra dentro de propiedades particulares, como viviendas, lotes y barrios privados.
En Tafí Viejo, un relevamiento satelital municipal contabilizó 46.532 árboles, aproximadamente la mitad ubicados en los centros de manzana.
Cuántos árboles hay en San Miguel de Tucumán y Yerba Buena
El informe también analizó los censos de arbolado realizados por los gobiernos municipales para identificar sectores donde podrían incorporarse nuevos ejemplares.
Yerba Buena fue el primer municipio del área metropolitana en completar un censo de arbolado. Entre 2022 y 2023 contabilizó 33.230 árboles y detectó sectores con faltantes.
Gibilisco explicó que ese relevamiento permitió orientar las tareas de reposición y avanzar hacia una planificación basada en las necesidades de cada lugar.
En San Miguel de Tucumán, el primer censo de arbolado finalizó en marzo de 2026, después de 15 meses de trabajo.
Los resultados iniciales identificaron más de 142.000 árboles y al menos 22.540 puntos potenciales para nuevas plantaciones.
Juan Pablo Juliá, doctor en Biología de la Universidad Nacional de Tucumán y coordinador del equipo de censistas, explicó que cada ubicación debe evaluarse individualmente.
La presencia de cañerías, cables subterráneos o veredas angostas puede dificultar la plantación de nuevos árboles.
Desde la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Capital, Julieta Migliavacca indicó que actualmente se trabaja para identificar sectores con mayor impermeabilización del suelo y menor disponibilidad de sombra.
Las iniciativas de forestación en Banda del Río Salí, Tafí Viejo y Las Talitas
El estudio también repasó diferentes programas municipales destinados a ampliar y conservar la cobertura vegetal.
En Banda del Río Salí, un relevamiento de 280 microbasurales permitió detectar sectores con escasa presencia de árboles.
A partir de ese diagnóstico se puso en marcha el programa Banda en Verde, que combina forestación, entrega de ejemplares a vecinos, recuperación de espacios degradados y un proyecto de bosque escuela.
El municipio informó que distribuyó 1.050 árboles desde el lanzamiento de la iniciativa y que realiza tareas de seguimiento de los plantines.
En Tafí Viejo, el municipio produce especies nativas en su vivero y mantiene desde 2018 el objetivo de plantar 10.000 árboles por año.
Por su parte, Las Talitas lanzó en abril de 2026 su Programa Municipal de Arbolado Urbano, que comenzó con tareas de forestación sobre la avenida Circunvalación.
El desafío de plantar árboles donde más se necesitan
Uno de los aspectos que destaca el informe es que no alcanza con aumentar la cantidad de árboles: también es necesario garantizar que tengan espacio suficiente para crecer y desarrollarse.
Las veredas completamente cementadas, las cazuelas pequeñas y las intervenciones que dificultan la llegada de agua a las raíces pueden afectar la supervivencia de los ejemplares.
Por eso, los especialistas proponen que el arbolado forme parte de la planificación urbana desde el inicio de las obras.
“Una ciudad que impermeabiliza completamente sus veredas puede tener muchas dificultades para recuperar posteriormente el arbolado”, advirtió Gibilisco.
En Tafí Viejo, el Código Urbano Ambiental y de Edificación incorpora herramientas para limitar la impermeabilización del suelo.
En San Miguel de Tucumán también se analizan criterios para integrar árboles y espacios verdes en el diseño de nuevas urbanizaciones.
Por qué es importante coordinar políticas entre los municipios
El Gran San Miguel de Tucumán está integrado por San Miguel de Tucumán, Yerba Buena, Tafí Viejo, Las Talitas, Banda del Río Salí y Alderetes, además de comunas rurales.
Aunque estos territorios forman parte de una misma área urbana, las políticas de arbolado se planifican principalmente desde cada municipio.
Facundo Cabral, director de la Fundación Ibatín, señaló que uno de los principales desafíos consiste en abordar de manera conjunta un fenómeno ambiental que atraviesa los límites administrativos.
El informe propone avanzar en mecanismos de coordinación entre municipios, provincia, comunas y organizaciones técnicas y sociales.
Entre las herramientas posibles aparecen la elaboración de mapas compartidos, criterios comunes para los censos de arbolado y el desarrollo de corredores verdes que conecten diferentes sectores urbanos.
Desde San Miguel de Tucumán mencionaron experiencias de articulación con Yerba Buena y Tafí Viejo para mapear árboles, islas de calor y posibles corredores verdes.
Plantar árboles también implica garantizar su supervivencia
Otro punto central de la investigación es la importancia del mantenimiento posterior a las plantaciones.
Juliá propuso que las políticas de forestación incorporen registros que permitan conocer cuántos ejemplares sobreviven después de uno, tres, cinco y diez años.
Este seguimiento permitiría identificar las especies que mejor se adaptan a cada sector y determinar dónde es necesario reponer árboles.
La participación de los vecinos también aparece como una herramienta importante para cuidar los ejemplares y favorecer su desarrollo.
Mientras los nuevos árboles crecen, los especialistas mencionan otras medidas que pueden ayudar a reducir el calor urbano.
Entre ellas se encuentra la utilización de superficies claras, como techos blancos, que reflejan una mayor proporción de la radiación solar.
Aráoz destacó que aumentar la capacidad de reflexión de las superficies, conocida como albedo, puede ofrecer resultados más inmediatos que la plantación de árboles jóvenes.
También propuso estudiar la circulación del viento, la humedad y la posibilidad de desarrollar franjas de bosque en sectores periféricos.
Qué concluye el estudio sobre el calor en el Gran Tucumán
La investigación sostiene que reducir la exposición al calor urbano requiere combinar la plantación de nuevos árboles con la conservación de los existentes, la protección de los suelos permeables y una planificación que contemple espacios para la vegetación.
Los resultados permiten identificar sectores prioritarios para futuras intervenciones, aunque los investigadores aclaran que las imágenes satelitales tienen limitaciones.
Entre ellas, no distinguen directamente entre vegetación pública y privada ni permiten medir la sombra disponible sobre cada vereda.
Además, la relación estadística entre cobertura vegetal y temperatura superficial no significa que los árboles expliquen por sí solos todas las diferencias térmicas.
El principal aporte del trabajo es ofrecer información para orientar las políticas ambientales y de planificación urbana hacia los sectores donde la sombra y los espacios verdes resultan más necesarios.
En una región que funciona como una sola ciudad, pero se encuentra administrada por diferentes jurisdicciones, la coordinación entre municipios aparece como una herramienta importante para enfrentar las altas temperaturas de los próximos veranos.
Fuente: Tendencia de Noticias
