
Además de ser uno de los máximos referentes de la historia del rock nacional y exlíder de la icónica banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el Indio Solari es bostero. Y como todo hincha de Boca, festejó los títulos que cosechó en 2022 y se rindió a los pies de Juan Román Riquelme.
En abril del año pasado, a través de su cuenta de Instagram, el popular artista contestó varios comentarios de sus seguidores y dejó entrever su fanatismo xeneize y su devoción por el ídolo de Don Torcuato. “Gol de Boca, Indio”, escribió un usuario en su posteo. Y el músico de 73 años de inmediato respondió, con un palito para los detractores del equipo de La Ribera: “Dicen que jugamos mal y no hacemos más que ganar campeonatos…jajaja…”.
Además, le hicieron la popular pregunta que hoy ya es un lema entre los hinchas de Boca: “¿Y si te llama Román?”. Lejos de gambetearla, el Indio respondió y le tiró flores al hoy vicepresidente azul y oro: “Estuvo hace un tiempo por casa y pasamos una tarde muy agradable. Es un tipo muy inteligente…”.
Marcelo Figueras, periodista, escritor y muy cercano al Indio, contó más de una vez que el artífice del pogo más grande del mundo “había sido futbolero durante años —le gustaba jugar, además—, pero ya no. Cuando se le pregunta, jura que la cosa dejó de interesarle cuando se retiró Riquelme”.
El texto del Indio Solari para Riquelme
En su libro, «Recuerdos que mienten un poco» (Memorias en conversaciones con Marcelo Figueras), el histórico músico le dedicó varias líneas al hoy vicepresidente azul y oro:
«Un artista, creo yo, casi desconociendo tal magnitud y aceptando con gratitud ser un músico popular, tiene el deber de cruzar la frontera del sentido común de la sociedad donde se manifiesta. Visitar esa tierra incógnita la veces que sea necesario para así observar la vida desde un estado de conciencia que escapa con paso rápido de las tradiciones, del legado de los muertos. Sus recompensas son la soledad, el viento recio y transitorio de la pasión y las borracheras provocadas por la belleza ocasional.
Probablemente no consiga nunca que su destino sea nada más que el eco de sus deseos. Debe, entonces, ser lo suficientemente valiente como para que el temor no le impida a su apetito amoroso exponer lo que cree que debe expresar. Aceptará que su destino sea relativo pasajero y violento. Sus emociones, sus reflexiones y sus juicios personales, si no toma por asalto la esquiva belleza, no son nada. De lo extraordinario y extraño debe nutrirse su estilo (que nunca es neutral).
Ahora bien, luego de todo este parloteo con el que he jugado a describir lo que no me es propio, recién ahora veo que una definición ejemplar y clara me llega para acabar con este intento en vano. Y digo entonces: UN ARTISTA ES ROMAN».
