
El 73,3% de la población argentina es pobre o está al borde de serlo. El dato es revelado por el «Estimador Mensual de Pobreza del Centro para la Concertación y el Desarrollo». Es un instituto que dirige el exministro Nicolás Trotta.
Hasta septiembre de 2022, la pobreza marcaba -según ese estudio- un 38,1%. El número no sorprende. Pero además, el 35,1% tenía ingresos «medios bajos». Es decir, están al borde de caer en la pobreza si es que la inflación sigue subiendo o pierden ingresos. Sumados los dos, marcan que el 73,3% (3 de cada 4) está en una situación crítica o semicrítica; ese mismo número en 2017 era de 59,9%. Es una radiografía perfecta de cómo se empobreció la sociedad argentina en 6 años.
La publicación de este trabajo tiene agravantes:
.El que lo publica fue ministro de Educación de Alberto Fernández. Es un dato que sale (y se difunde) desde el riñón del oficialismo.
.El mismo estudio ofrece proyecciones sobre la posible evolución de la pobreza en 2023, según cómo ande la economía.
.En el escenario optimista (2% de crecimiento), quedaría en 34,3% y bajaría apenas un punto. Significaría tener los mismos niveles que dejó el gobierno de Macri.
.En el escenario pesimista (caída del PBI de 1,4%), la pobreza subiría al 37,2%.
“Dada la aceleración en el ritmo de avance de los precios, los últimos dos semestres móviles Enero-Junio 22 y Abril-Sept 22 dan cuenta de una nueva retracción en el poder de compra para todos los estratos”, dice el informe.
Si hablamos de política, en ese escenario, no hay plan platita que aguante. El oficialismo tiene que hacer la plancha para llegar lo mejor posible a las elecciones. El desconcierto en el Frente de Todos es total, y nadie sabe qué hacer.
Por eso, gobernadores e intendentes lanzaron el plan “sálvese quien pueda»
