
La detonación y el posterior incendio que causaron la muerte de Jonathan Stisman, el médico de 43 años que sufrió quemaduras en el 80% del cuerpo durante la explosión de su departamento ocurrida en Monteagudo 120 también ocasionaron importantes daños en varias viviendas. Y mientras los residentes evalúan las pérdidas, continúan las inspecciones técnicas y administrativas.
La principal hipótesis indica que la explosión podría haberse originado por una pérdida de gas en un artefacto de la cocina. Sin embargo, las autoridades aclararon que esa posibilidad todavía no fue confirmada y que deberán aguardarse los resultados definitivos de las pericias.
La investigación se desarrolla en dos planos. Por un lado, los especialistas buscan establecer dónde comenzó la fuga y qué provocó la ignición. Por otro, las dependencias municipales revisan los antecedentes edilicios y la documentación del inmueble.
Rubén Fernández, director de Defensa Civil de San Miguel de Tucumán, explicó que las primeras intervenciones estuvieron concentradas en proteger a los vecinos y atender las consecuencias urgentes de la emergencia.
Una vez superada esa etapa, los organismos técnicos comenzaron a analizar si la construcción se encontraba en regla y si había obtenido los certificados de Final de Obra y Habitabilidad.
Fuentes vinculadas con la pesquisa indicaron que el edificio tendría antecedentes de irregularidades que se remontan a 2003. En marzo de ese año, las direcciones municipales de Catastro y Defensa Civil habrían advertido que faltaban medidas básicas de seguridad.
Según esos registros, las autoridades consideraron entonces que el inmueble no reunía las condiciones necesarias para ser habitado.
Un decreto de la Intendencia habría enumerado además diferentes fallas y modificaciones respecto del proyecto aprobado. A partir de esas observaciones se habría ordenado desalojar la construcción, que ya estaba ocupada.
Las inspecciones realizadas de oficio por Catastro detectaron presuntamente varias alteraciones no autorizadas. Entre ellas se mencionaron cambios en los balcones, la reubicación de los ascensores, una ampliación de la superficie de la terraza y la incorporación irregular de un octavo piso.

JONATHAN STISMAN. Aún no se logró determinar la causa de la explosión originada en el departamento del médco que fallecíó dos días después del siniestro.
Quince años después, el inmueble apareció en un relevamiento municipal sobre edificios sin regularizar.
El informe elaborado por Catastro en 2018 examinó más de 600 construcciones de la capital tucumana y detectó al menos 31 edificios habitados sin certificado de Final de Obra ni la habilitación correspondiente. Monteagudo 120 figuraba entre ellos, según las fuentes consultadas.
En aquel momento, concejales de la ciudad también habían denunciado situaciones críticas en distintas torres en infracción. Las presentaciones describían familias que convivían con garrafas colocadas en pasillos y utilizaban conexiones provisorias o “de obra” para recibir agua y electricidad.
Las ordenanzas municipales prohíben expresamente ocupar departamentos que no cuenten con las certificaciones de Final de Obra y Habitabilidad. Pese a ello, existirían inmuebles que llevan cerca de dos décadas funcionando sin completar su regularización.
Los ediles habían advertido en 2018 que esta situación dejaba desprotegidos a cientos de propietarios e inquilinos frente a desarrolladoras o empresas que vendieron departamentos sin regularizar la situación dominial ni otorgar las escrituras correspondientes.
La investigación deberá reconstruir qué ocurrió después de las primeras intimaciones municipales, si la administración corrigió las anomalías y si obtuvo finalmente los permisos necesarios.
También se busca establecer si el inmueble recibió alguna excepción que le permitiera continuar ocupado pese a las observaciones registradas.
Por el momento, no se determinó que las presuntas irregularidades edilicias hayan tenido relación directa con la explosión. Esa posible conexión dependerá de los resultados de las pericias sobre la instalación de gas, el artefacto de cocina y las condiciones generales de seguridad del edificio.
Fuente: Contexto
