
La situación de las familias que acompañan a pacientes internados en el Hospital de Niños de Tucumán volvió a quedar en el centro de la escena tras el pedido de un grupo de acompañantes que solicita un lugar donde permanecer durante las largas horas de espera. La reapertura de uno de los accesos al establecimiento obligó a retirar a quienes permanecían instalados en el playón del hospital, una realidad que afecta principalmente a personas provenientes del interior de la provincia.
La mayoría de los familiares permanece durante días o semanas a la espera de novedades sobre pacientes internados, especialmente en terapia intensiva, donde no pueden acompañarlos de manera permanente, pero tampoco alejarse del establecimiento por la posibilidad de recibir un llamado en cualquier momento.
Antonia Madrid, abuela de una paciente internada en terapia intensiva, relató que el viernes les informaron que debían abandonar el playón debido a la habilitación del acceso por ese sector. Según explicó, solicitaron permanecer en un espacio lateral para continuar cerca del hospital, aunque finalmente tuvieron que retirar todas sus pertenencias.
La mujer contó que durante esa noche les permitieron permanecer en el lugar, pero alrededor de las cuatro de la madrugada fueron trasladados a unos asientos ubicados debajo del playón. Más tarde, también se les indicó que no podían permanecer allí ni tampoco sobre la vereda, por lo que la única alternativa ofrecida fue esperar sentados, sin un sitio donde resguardar sus pertenencias.
Madrid señaló que lleva dos semanas acompañando a su familiar, aunque aseguró que existen personas que atraviesan una situación mucho más prolongada. Según indicó, algunas familias permanecen en las inmediaciones del hospital desde enero e incluso desde el año pasado.
Como ejemplo de las dificultades que enfrentan quienes llegan desde localidades alejadas, mencionó el caso de una madre oriunda de Alberdi que permanece sola junto a su bebé de tres meses internado. Según explicó, regresar a su ciudad implica afrontar un gasto cercano a los 90.000 pesos en un viaje en Uber, mientras que el pasaje de colectivo cuesta alrededor de 18.000 pesos y demanda unas dos horas de viaje, lo que dificulta cualquier traslado.
Graciela Oliva, quien acompaña a una familia cuya hija permanece internada en terapia intensiva desde hace casi un mes, explicó que los partes médicos son brindados al mediodía y durante la noche, por lo que entre ambos horarios los familiares no cuentan con un lugar donde permanecer.
La mujer describió que el espacio improvisado donde aguardaban se asemejaba a un hospital de campaña y reconoció que la situación podía generar un impacto visual negativo. Sin embargo, consideró necesario implementar una solución para quienes llegan desde otras localidades y propuso que, al menos, un integrante de cada familia disponga de un sitio donde descansar mientras dure la internación.
Frente a estos planteos, la directora del Hospital de Niños, Inés Gramajo, explicó que el establecimiento aplica protocolos sanitarios y de seguridad debido al importante movimiento diario de pacientes, acompañantes y trabajadores. Según detalló, esas medidas buscan preservar la salud de los menores internados y reducir el riesgo de transmisión de enfermedades.
La funcionaria precisó que en las salas de internación únicamente se autoriza la permanencia de un acompañante por paciente y que el acceso al resto de las personas permanece restringido. Asimismo, aseguró que el hospital garantiza al paciente y a su cuidador condiciones de higiene, además de la provisión de alimentos y bebidas durante la internación.
Respecto de las familias que enfrentan dificultades sociales o económicas, Gramajo indicó que el hospital dispone de un circuito específico de asistencia. Explicó que el Servicio Social interviene en cada caso, evalúa la situación particular del niño y su grupo familiar y canaliza las necesidades a través de los mecanismos correspondientes./Contexto
