
El estallido del conflicto entre Javier Milei y el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, por la quita de fondos de coparticipación a la provincia patagónica dejó a Pro envuelto en una tormenta política. Incómodo con la tensa pelea entre uno de los tres mandatarios que integran las filas de su partido y el líder de La Libertad Avanza, Mauricio Macri evitó pronunciarse públicamente sobre el caso. Ni defendió a Torres ante el recorte que dispuso Milei ni condenó la amenaza del mandatario de frenar la producción y el suministro de petróleo. Después de que mediara sin éxito para buscar una salida negociada, optó por un silencio estratégico.
Patricia Bullrich aprovechó ese repliegue para congraciarse con Milei y tensionar al extremo su vínculo político y personal con Macri, su expatrocinador electoral: lo desafío a que diga si apoya o no “el cambio” que impulsa el libertario tras la rebelión de los gobernadores por el ajuste a las provincias.
Lo hizo apenas 48 horas después de haber promovido un comunicado firmado por una facción de Pro para respaldar a Milei en el enfrentamiento con Torres por los recursos. “Le dijimos a la población que votara a Milei y al cambio. Si nosotros apoyamos el cambio, tenemos que pronunciarnos; lo estoy esperando [a Macri, para que se pronuncie]”, sostuvo Bullrich en diálogo con Radio Rivadavia.
Los leales a Macri despotrican contra la ministra de Seguridad, pero minimizan su poder de fuego. Sospechan que intenta cautivar a su “nuevo jefe” –por Milei– o que busca dejar en “offside” al fundador de Pro ante el núcleo de sus seguidores, que reclaman acompañamiento al experimento político de los libertarios para sortear la crisis y asegurar la gobernabilidad tras la salida del kirchnerismo del poder.
Los hombres de confianza de Macri argumentan que prefirió ser prudente ante el conflicto de Milei con los gobernadores para “no echar más nafta al fuego” y preservar la cohesión interna de su partido, que tiene tres gobernadores en el mapa político desde diciembre pasado: Torres, Jorge Macri y Rogelio Frigerio.
En el fondo de las diferencias que provocó la cruzada de Torres, quien recibió este martes un fallo favorable de la justicia federal de Chubut en su pulseada con la Casa Rosada por la quita de fondos, subyace la pelea entre Macri y Bullrich por el control de Pro. En un puñado de semanas cierran las listas para la renovación de autoridades y Macri tiene el camino allanado para ser el sucesor de Bullrich en la presidencia partidaria. Con esa meta, Macri necesita preservar la unidad y retener el apoyo de referentes provinciales de Pro. Los tres gobernadores ya le garantizaron su acompañamiento.
“No va a pronunciarse sobre todos los temas; se puede resolver internamente”, justifican cerca del exmandatario tras las críticas de Bullrich por el silencio del macrismo ante la ofensiva de Torres contra Milei.
En el entorno de Macri resaltan que considera legítimo el reclamo de Torres, aunque sugieren que no compartía la decisión del mandatario de Chubut de amenazar públicamente a Milei con cortar el suministro de petróleo. De hecho, resaltan que el comunicado de los gobernadores de Juntos por el Cambio, que también firmaron Jorge Macri y Rogelio Frigerio, no incluyó un aval a un eventual bloqueo. Torres le avisó a Macri que apostaría todas sus fichas a conseguir un triunfo a través de la vía judicial y que estaba decidido a llevar el reclamo hasta la Corte Suprema.

Con ese trasfondo, el expresidente se concentra en la reorganización de Pro después de la crisis que provocó la debacle electoral de Juntos por el Cambio en las urnas. Y, a diferencia de Bullrich, descarta de plano una fusión de Pro y LLA. Cree que, en caso de que se reactiven las negociaciones, libertarios y macristas deberían apelar a un esquema similar al de Cambiemos en 2015, cuando Pro, UCR y la CC convivían en una alianza electoral y parlamentaria. Es decir, una suerte de gobierno de coalición. Sin embargo, Milei apostó hasta ahora a nutrirse de dirigentes de Pro, como Bullrich, sin abrir la discusión en torno a un acuerdo institucional. “No hay voluntad por parte de ellos de avanzar con una integración. Hay cero chances”, aventura un exministro de Cambiemos que habla asiduamente con Macri.
El expresidente está convencido de que el rumbo que trazó Milei desde su llegada a la Casa Rosada es el “correcto”. Por eso, machaca con que procura colaborar con el Gobierno. Interlocutores habituales de Macri insisten en que rechaza la idea de cogobernar, pero que estaría dispuesto a nutrir a La Libertad Avanza con dirigentes propios que tengan experiencia en el manejo de la “botonera” del Estado para que ocupen segundas y terceras líneas de la administración nacional.
En la intimidad, Macri repite que tiene vocación de ayudar, pero que la conducción del Gobierno es de Milei. Hasta ahora el Presidente no solo esquivó un acuerdo integral con Macri, sino que se enfrentó a los gobernadores de Pro a raíz del conflicto con Torres por los fondos. Los acusó de no “entender que la Argentina eligió un cambio”. En esa crítica también incluyó al jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, con quien tiene un vínculo cercano. Es más, el primo del expresidente y Milei hablaron después de la guerra de comunicados. El alcalde le reprochó la mención al Presidente y que lo haya equiparado con el peronista Ricardo Quintela (La Rioja). Y el líder de los libertarios le recriminó su acompañamiento a Torres. “¿Pero vos firmaste?”, le respondió Milei.
En el macrismo no logran descifrar a Milei y la fórmula que aplica para la construcción política. Consideran que debería estrechar lazos con quienes exhiben “voluntad de cambio”, como Torres o los gobernadores de Pro, en lugar de dinamitar los puentes con posibles aliados en el espectro ideológico. “Es un gobierno raro, no hay intención de acuerdo ni de diálogo. Mauricio quiere colaborar para que sea un gobierno exitoso, pero el proceso no ha sido fácil. La expectativa de un acuerdo integral se frustró en la última semana”, admite un exfuncionario de Cambiemos que acompaña a Macri en el llano. Si bien hablan con frecuencia, Milei y el exmandatario aún no agendaron una fecha para verse.
Entre los feligreses del fundador de Pro también relativizan los apoyos de dirigentes que consiguió Bullrich en su pronunciamiento del domingo para respaldar a Milei frente a la advertencia de Torres y los gobernadores patagónicos. “No hay firmas de dirigentes de relevancia en el partido. Ella mostró sus cartas: cantó retruco con un cuatro de copas y un siete de bastos”, se jactan los macristas paladar negro. No obstante, reconocen que Bullrich logró poner a los macristas en una posición incómoda ante la opinión pública al apoyar a Milei en el conflicto con Torres. “Lo hace porque sabe que no le puede pelear el partido a Mauricio”, afirman.
Allegados a la ministra de Seguridad comentan que aún no decidió sus próximos pasos, pero está dispuesta a jugar a fondo para disputarle el liderazgo a Macri del electorado de Pro. Tras desafiar al expresidente, debe decidir si se quedará en el partido fundado por Macri o si se correrá para exponer a su exjefe. Esto implicaría, aseguran cerca de Bullrich, no aceptar cargos en el nuevo organigrama de Pro para los suyos con el objetivo de aislar a Macri y “su club de amigos”. Es el mismo camino que tomará Horacio Rodríguez Larreta: tomar distancia de la interna partidaria para diferenciarse de Macri y su acompañamiento a Milei.
Bullrich y sus colaboradores políticos admiten que no tienen margen para romper la bancada de Pro en Diputados y fusionarse con los libertarios, pero afirman que la ministra apuesta a todo o nada a su alianza con Milei. “No hay marcha atrás. Pro va a dejar de existir”, vislumbran en el bullrichismo.
