
La pretensión punitiva por parte de la Unidad Fiscal de Homicidios I del MPF es la prisión perpetua.
Este martes, 9 de mayo, se llevó adelante la audiencia de control de acusación y admisibilidad de la prueba contra Edgardo Maximiliano Monasterio, único sospechoso del crimen de Graciela Ramos (58), ocurrido el 23 de diciembre del 2020 cuando el cuerpo de la víctima fue descubierto por su hijo, en inmediaciones de las calles Marco Avellaneda y Córdoba de la capital, lugar donde generalmente se encontraba la mujer, ya que estaba en situación de calle.
El imputado está acusado del delito de homicidio triplemente agravado por criminis causae, por violencia de género, en concurso ideal, y, en concurso real, por abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa.
Por expresas instrucciones del titular de la Unidad Fiscal de Homicidios I, Ignacio López Bustos, el auxiliar de fiscal Guillermo Di Lella describió las evidencias que serán tenidas en cuenta en el debate oral y público, entre ellas, el informe de Genética Forense del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) donde se encontró ADN de contacto en un ladrillo, que pertenece al mismo perfil genético del plasma seminal que había en el pantalón de la víctima. La pretensión punitiva es de prisión perpetua. Finalmente, la jueza interviniente resolvió hacer lugar a la elevación a juicio.
Plataforma fáctica
El 23 de diciembre del 2020, a la madrugada, la víctima de 58 años (en situación de calle) se encontraba en el sitio apropiado por ella (un galpón) ubicado en calles Marco Avellaneda y Córdoba. En ese momento, Monasterio se hizo presente e intentó abusar sexualmente de ella. Frente a la resistencia opuesta por la víctima y por no poder lograr su cometido, valiéndose de una relación de superioridad y asimétrica de poder y sometimiento que padeció Ramos por su condición de mujer y su estado de vulnerabilidad, el imputado tomó un ladrillo que había en el lugar y le propinó un golpe en la cabeza, causándole la muerte.
