
El final del Mundial terminó con las pulsaciones a mil, la adrenalina por las nubes y el corazón latiendo a un ritmo frenético. La tensión acumulada durante los 120 minutos explotó cuando en un sector de la cancha se desató una pelea entre Leandro Paredes y Gavi, el futbolista del Barcelona que se acababa de consagrar campeón del mundo.
Lo que comenzó como un intercambio de palabras subidas de tono a la pasada, rápidamente escaló a empujones, gestos desafiantes y una prepotencia física que paralizó a los que estaban cerca.
Ninguno de los dos dio el brazo a torcer y la brutal discusión amenazó con pasar a mayores en cuestión de segundos, exponiendo la faceta más temperamental de ambos futbolistas.
La gravedad del tumulto obligó a una rápida intervención de los suplentes, integrantes del cuerpo técnico y hasta el propio personal de seguridad, quienes tuvieron que interponerse físicamente para separarlos.

Mientras el mediocampista de la Scaloneta era contenido por sus compañeros para evitar una sanción de oficio, el juvenil español se retiraba masticando bronca y gritando a la distancia.

Una batalla silenciosa para las cámaras principales, pero que reflejó a la perfección el clima de una final donde nadie regaló ni un milímetro. /TN
