
En la previa del Gran Premio de Mónaco, Ferrari anunció a través de sus redes sociales que llegó a un acuerdo con Charles Leclerc para extender el contrato del piloto monegasco, el cual expiraba a fines de 2027, por múltiples temporadas. Con la renovación consumada, el compañero de Lewis Hamilton, ¿asumió un riesgo e hipotecó su sueño de ser campeón de la F1 al quedarse en un equipo que hace tiempo no es un candidato firme al título o su declaración de amor por la escudería más importante de la categoría es digna de aplaudir?
Lo primero que hay que decir es que, desde el aspecto deportivo, su decisión de seguir en Maranello parece bastante lógica. A pesar del contundente dominio de Mercedes en 2026 (ganó las cinco carreras disputadas), la SF-26 es el segundo auto más rápido de la parrilla actualmente. Sin chances de dar el salto de calidad hacia el equipo alemán en el corto plazo y con McLaren y Red Bull en un nivel similar o inferior, Ferrari era su mejor opción.
Además, el nuevo reglamento le sentó bien a los italianos, que parecen estar encaminados a seguir con las mejoras en su monoplaza y achicar la brecha con las Flechas de Plata. Por lo tanto, Leclerc, quien se unió a la academia de Ferrari en 2016, deberá esperar y confiar en las habilidades de sus mecánicos e ingenieros.
Y si hay algo que caracteriza al monegasco es la paciencia. En sus ocho temporadas a bordo del auto rojo, vio como varios de sus rivales contemporáneos, como Max Verstappen, quien es categoría 97’ igual que él, o Lando Norris, nacido en 1999, ya levantaron el título. Incluso, el italiano Kimi Antonelli, nueve años menor que él, es el principal candidato a quedarse con la corona este año. Mientras tanto, él continúa en la dulce espera. Su mejor resultado fue el segundo puesto obtenido en el Campeonato de Pilotos de 2022.
Otro detalle no menor es que Ferrari es su lugar ideal. «Es el equipo que he amado y con el que he soñado formar parte desde que era un niño, y después de todos estos años se ha convertido en mi segunda familia”, confesó el piloto de 28 años, que marcha tercero con 75 puntos en el vigente campeonato, tras anunciar su renovación. De hecho, resulta imposible no imaginarlo vestido de rojo.
Y el amor es recíproco. Leclerc, quien ostenta ocho victorias y 52 podios en la categoría, se convirtió en el niño mimado de la Scuderia. ‘Il Predestinato’, así lo bautizó el periodista italiano Carlo Vanzini tras su histórica victoria en Monza, el Gran Premio de casa de Ferrari, en 2024; se robó los corazones de todos los tifosi gracias a su carisma, su frescura y su habilidad al volante.
Sin embargo, jurarle lealtad al Cavallino Rampante durante tanto tiempo en un deporte extremadamente cambiante como la F1 no deja de ser una decisión de alto riesgo. Desde su desembarco en Maranello, tres escuderías diferentes construyeron autos campeones: Mercedes, Red Bull y McLaren. En todo ese tiempo, los italianos no le dieron al monegasco un monoplaza ganador con el que pueda competir de igual a igual.
Pero aunque no coronar con Ferrari significaría una cuenta pendiente para su carrera, existe un escenario aún peor que sería una verdadera pesadilla. Que la Scuderia vuelva a ganar un título y Leclerc lo mire desde afuera con los colores de otro equipo. Eso sí sería algo que él nunca se perdonaría.
Si bien no se dio a conocer oficialmente la fecha de caducidad del nuevo vínculo, el medio especializado The Race informó que se extendería hasta más allá de 2030. De ser así, Leclerc superaría el récord histórico de presencias de Michael Schumacher con la escudería. El alemán, heptacampeón de la categoría, acumula 180 presentaciones con el buzo rojo, mientras que el monegasco suma 155. Por lo tanto, a la historia de amor de Leclerc y Ferrari aún le quedan muchos capítulos.
