
La sífilis es una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más conocidas, pero también una de las más subestimadas. Causada por la bacteria Treponema pallidum, puede pasar inadvertida durante meses o incluso años, motivo por el cual históricamente fue bautizada como “la gran simuladora”.
Lejos de ser una enfermedad del pasado, los especialistas advierten que los casos vienen aumentando de manera sostenida. Según datos compartidos por el equipo médico de HELIOS Salud, durante 2025 los diagnósticos crecieron alrededor de un 70% respecto del período 2020-2024, aunque consideran que el número real podría ser todavía mayor debido a que muchos casos no se notifican.
“Uno de los principales motivos de este incremento es la disminución en el uso del preservativo durante las relaciones sexuales ocasionales. Hoy sabemos que solo una de cada cuatro personas de entre 19 y 30 años lo utiliza siempre. El resto lo hace de manera ocasional o directamente no lo usa”, explicó el Dr. Pedro Cahn, director científico de Fundación Huésped y médico infectólogo.
A este fenómeno, se suman cambios culturales y una menor percepción del riesgo. El avance de los tratamientos contra el VIH, que permiten que una persona con carga viral indetectable no transmita el virus, y la disponibilidad de la profilaxis preexposición (PrEP) para prevenir esa infección llevaron a que muchas personas relajen otras medidas de cuidado.
Sin embargo, los especialistas recuerdan que ni el tratamiento del VIH ni la PrEP protegen frente a la sífilis, la gonorrea, la clamidia u otras infecciones de transmisión sexual.
Por qué la sífilis puede pasar desapercibida y cuáles son los riesgos
La primera manifestación suele ser una pequeña lesión conocida como chancro sifilítico, que generalmente aparece en el lugar por donde ingresó la bacteria. El problema es que esa lesión suele ser indolora y, además, puede ubicarse en zonas poco visibles, como el cuello del útero, el recto o el interior de la boca. Incluso desaparece espontáneamente después de algunas semanas, lo que puede generar una falsa sensación de curación.
“Que la lesión desaparezca no significa que la infección se haya ido. La bacteria continúa en el organismo y la enfermedad sigue avanzando, muchas veces sin producir síntomas evidentes”, explicó el Dr. Omar Sued, presidente de la Sociedad Internacional de Sida.
Sin tratamiento, la sífilis atraviesa distintas etapas. En fases más avanzadas, puede comprometer el sistema nervioso, el corazón, los vasos sanguíneos y otros órganos, provocando secuelas irreversibles años después de la infección inicial. La buena noticia es que, detectada a tiempo, la sífilis tiene cura mediante un tratamiento sencillo con antibióticos, generalmente penicilina.
Sin embargo, haber tenido la infección una vez no genera inmunidad. Una persona puede volver a infectarse cada vez que mantiene relaciones sexuales sin protección con alguien que tenga sífilis.
El embarazo, el testeo y el preservativo: las claves para prevenir
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es el aumento de la sífilis congénita, que ocurre cuando una mujer embarazada transmite la bacteria al bebé durante la gestación o en el momento del parto. Las consecuencias pueden ser muy graves: desde malformaciones y complicaciones severas hasta la muerte fetal o neonatal si la infección no se detecta y trata a tiempo.
En la Argentina, la tasa de sífilis congénita pasó de 1,6 a 2,2 casos cada 1.000 nacidos vivos, un incremento que se relaciona, en gran medida, con la falta de diagnóstico oportuno durante el embarazo. Por eso, los controles prenatales incluyen análisis específicos para detectar esta infección y, si el resultado es positivo, iniciar el tratamiento cuanto antes para proteger tanto a la madre como al bebé.
El diagnóstico es rápido y además del tratamiento del paciente, es fundamental estudiar y tratar también a las parejas sexuales para evitar nuevas cadenas de transmisión.
Los especialistas coinciden en que las principales medidas de prevención son:
.Utilizar preservativo en todas las relaciones sexuales vaginales, anales y orales.
.Realizarse un test ante cualquier duda, síntoma o situación de riesgo.
.Consultar rápidamente si la pareja fue diagnosticada con sífilis u otra ITS.
.Completar el tratamiento indicado y controlar también a los contactos sexuales.
.Cumplir con los testeos durante el embarazo para prevenir la sífilis congénita.
Aunque se trata de una infección conocida desde hace siglos, la sífilis continúa siendo un desafío de salud pública. La información, el diagnóstico precoz y el uso del preservativo siguen siendo las herramientas más eficaces para frenar su crecimiento y evitar complicaciones que, con un tratamiento oportuno, pueden prevenirse.
