
Karim Benzema salió del Al-Hilal, pero no salió de Arabia Saudí, al menos no por ahora. El delantero francés rescindió de mutuo acuerdo con el club saudí apenas siete meses después de su llegada, pero su situación contractual le cierra las puertas de Europa. El Olympique de Lyon, el club donde se formó y que quería recuperar a su hijo pródigo, intentó contratarlo este verano y se encontró con una pared: tiene contrato con la Saudi Pro League hasta 2030. «Fue imposible porque su situación contractual lo impedía», reconoció el director deportivo del club galo, Matthieu Louis-Jean.
La salida de Benzema del Al-Hilal llegó precipitada por una decisión del propio club. El conjunto saudí invirtió más de 200 millones en el último mercado y sumó a Gabriel Martinelli, Crysencio Summerville y Ollie Watkins, entre otros, a una plantilla que ya contaba con Bono, Theo Hernández, Kalidou Koulibaly, Sergej Milinkovic-Savic y Rúben Neves.
El resultado fue que el cupo de extranjeros se llenó y el Al-Hilal le comunicó a Benzema que no podría ser inscrito en la competición doméstica, solo en la Champions asiática. Eso aceleró la rescisión, aunque apenas semanas antes, el 21 de agosto, el propio delantero había asegurado públicamente que se quedaría en el club.
Antes de la salida definitiva también se exploraron otras opciones dentro de Arabia: el Al-Shabab mostró interés y se contempló un regreso al Al-Ittihad, pero finalmente Benzema dejó el club de Simone Inzaghi sin un destino definido.
Sin equipo y con el vínculo que lo ata a la liga saudí hasta 2030, el panorama para Benzema es complejo. Lyon aparece como el destino más deseado tanto por el jugador como por el club, pero su estado contractual lo dificulta por el momento.
Las opciones que se abren son tres: resolver su situación para poder fichar en Europa, firmar con otro club de Arabia Saudí o directamente decidir que ha llegado el momento de colgar los botines y poner fin a una carrera legendaria que incluyó el Balón de Oro 2022 y años de gloria en el Real Madrid.
