
Está claro que la misma sensación tenemos todos. Las conductas de consumo de la porción del país que todavía puede stockearse en el supermercado fueron feroces estos días preelectorales de altísima inflación. Encontrar un aire acondicionado (todavía disponible en 12 cuotas) se volvió una tarea titánica. El dueño de unas de las principales cadenas de supermercados miraba el miércoles su planilla de ingresos y los números son contundentes: sus ventas habían subido un 240% más en volumen respecto del mismo día del año anterior.
La gente se desprende de los pesos
En el Excel de una de las máximas automotrices del país, dice que en el corto plazo planifican sus negocios considerando una devaluación brusca y una turbulencia fuerte por lo menos hasta abril, cuando llegarán los dólares de la cosecha.
El país está sujetado a una incertidumbre que finalmente termina. El domingo tendremos las respuestas que buscamos. Los números dicen que es muy probable que no se revele el nombre del nuevo Presidente pero sí un escenario que dibujará futuros más ajustados. No sólo de política, sobre todo de economía, el motivo sobresaliente de tanta angustia social.
Esta buscará ser una guía para no desesperarse. Consulté a tres economistas esenciales con vínculos en las tres principales fuerzas en pugna. El dólar, la inflación y su combinación tóxica son la pesadilla recurrente de este país. Todos coinciden en que hay que abrocharse los cinturones. La turbulencia está escrita pero no el desastre.
El destino de nuestro lunes dependerá no sólo de los resultados sino de los discursos del domingo a la noche. Las palabras que elija el ganador, aún si hay balotaje, definirán cuánto costará el dólar al día siguiente. El discurso más sensible será sin dudas el de Javier Milei, si termina liderando el resultado. Su plan dolarizador y lo que diga respecto de este proyecto pueden diseñar un lunes negro. O no.
En el ministerio de Economía, hay una decisión política (sí, política)
En el palacio de Hacienda no repetirán la devaluación del 14 de agosto. Intentarán como sea, si entran a segunda vuelta, sostener este dólar hasta el balotaje. ¿La combinación de los resultados podría alterar ese deseo? Salvo cisnes negros inesperados estiman que no. A esa pugna se metió Melconian esta semana cuando pronosticó el dólar a 500.
“El resultado de la elección podría llevarnos a una espiralización si Milei gana en primera vuelta y continúa proponiendo una dolarización sin dólares”, dice Emanuel Alvarez Agis de la consultora PxQ.
“El terremoto está ocurriendo, no está claro en la escala de Richter de cuánto será”, dice el exministro Hernán Lacunza. “La represión de precios y del dólar de este gobierno está gestando una inflación que en el verano va a ser más alta que la de la primavera”.
Hay acuerdo de que la llegada de una hiper no es inevitable. En el ‘89 duró seis meses y con una inflación del 50% mensual. Nadie que haya estado vivo en ese momento puede olvidarla. Los últimos tres meses de este año tuvieron una escalada que seguirá en subida pero no necesariamente debería descontrolarse, dicen los economistas.
