
El temor que merodeaba al cuerpo técnico de la Selección Argentina en los alrededores del Compass Minerals National Performance Center se transformó en una realidad este jueves, cuando los estudios médicos confirmaron que Nicolás Tagliafico sufrió una lesión muscular. Sin embargo, pese al dolor de cabeza que supone la baja del lateral izquierdo y a que, como mínimo, se perderá el debut mundialista, Lionel Scaloni tomó una decisión contundente: mantenerlo dentro de la lista de 26 convocados para la Copa del Mundo.
Si bien la lógica podría indicar que un desgarro en el sóleo a menos de una semana del estreno marginaría al defensor del torneo, tras una reunión entre el experimentado futbolista y el cuerpo técnico se resolvió sostenerlo dentro de la delegación y apostar por una recuperación a contrarreloj.
¿Por qué no fue desafectado Tagliafico? Internamente lo consideran una pieza fundamental, tanto por su aporte futbolístico como por el liderazgo que ejerce puertas adentro. La ascendencia del zurdo dentro del grupo de la Selección Argentina -incluso llegó a portar la cinta de capitán en algunas oportunidades ante las ausencias de Lionel Messi y Nicolás Otamendi– y su condición de titular indiscutido en el lateral izquierdo, sumado a la falta de otro marcador de punta natural con un recorrido similar en el seleccionado, lo convierten en una pieza difícil de reemplazar.
Asimismo, también inclinó la balanza el hecho de que la lesión es de carácter menor y existen esperanzas de que pueda estar a disposición para el segundo partido del Grupo J ante Austria, el 22 de junio, aunque todo dependerá de su evolución. En caso de que los tiempos de recuperación se extiendan, el escenario más pesimista lo ubicaría reapareciendo en una eventual fase eliminatoria, siempre y cuando Argentina logre avanzar a los 16avos de final.
Y aun contemplando esa posibilidad -hoy lejana, pero posibilidad al fin-, para Scaloni y su cuerpo técnico nunca estuvo realmente en discusión la continuidad de Tagliafico en el Mundial. La confianza en su recuperación, sumada al peso específico que tiene dentro del plantel, hizo que la decisión fuera casi automática. En la Selección entienden que, incluso si se pierde buena parte de la fase de grupos, su presencia puede resultar determinante en un torneo que suele definirse por detalles y en el que la experiencia adquiere un valor incalculable.
