
La demócrata Gina Hinojosa fue elegida gobernadora de Texas el martes, según las proyecciones de los medios estadounidenses, una derrota sin paliativos para los republicanos en uno de sus bastiones políticos más importantes.
La hispana se impuso ante el gobernador saliente Gregg Abbott, de acuerdo con las cadenas CNN y NBC, en un resultado que sacudió el mapa político del país.
Hinojosa, una abogada y legisladora de 52 años, forma parte de una nueva generación de demócratas que buscan atraer a votantes independientes y desilusionados con Donald Trump por temas como la guerra en Medio Oriente y los altos precios de la gasolina y los alimentos.
Representante de un distrito liberal de Austin desde 2017, la ahora gobernadora electa fue subiendo en las encuestas a base de una campaña que ella misma describió como «populista», centrada en la defensa de la educación pública y la ayuda a las familias trabajadoras.
Su llegada a la política no fue un accidente. Casada y madre de dos hijos, Hinojosa creció en una familia católica mexicana cerca de la frontera, y lleva la vocación de servicio en la sangre: su padre, Gilberto Hinojosa, un exjuez del condado de Cameron, fue presidente del Partido Demócrata en el estado durante 13 años.
En un comunicado en X la noche del martes, Hinojosa prometió servir a todos los texanos, hayan votado por ella o no. «No habrá un conjunto especial de reglas para los ricos y los poderosos», dijo. «La confianza que han depositado en mí esta noche no es un cheque en blanco. Es una responsabilidad sagrada».
La batalla por el costo de vida y los centros de datos
Durante su campaña, Hinojosa centró su mensaje en el costo de vida, un tema que movilizó a los votantes. También prometió imponer una moratoria a la construcción de nuevos centros de datos, cuando las compañías tecnológicas se enfrentan a residentes locales que no quieren vivir cerca de estas instalaciones.
Texas fue durante mucho tiempo un bastión republicano, pero el avance demócrata no se detuvo en la gobernación. El demócrata James Talarico, de 37 años, también se proyecta como ganador en su contienda por el Senado en Texas, según los medios locales, consolidando un golpe doble para el partido conservador en el estado.
