
La convivencia en Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) atraviesa uno de sus momentos más críticos. Las tensiones acumuladas entre los participantes derivaron en un choque que dejó expuesta la fragilidad de los vínculos dentro de la casa. Lo que parecía una discusión menor terminó transformándose en un episodio que puso en duda la continuidad de una de las jugadoras más fuertes.
El domingo, antes del almuerzo, Manuel Íbero estaba en la cocina cuando lanzó críticas hacia quienes “no hacían nada”. Sol Abraham, desde el sillón, recogió el guante con una indirecta que encendió la mecha. Lo que siguió fue un intercambio feroz, con acusaciones personales y frases que dejaron huella. Entre ellas, Manu la trató de “soberbia” y deslizó: “Te casaste con un flaco con guita y te creés mil”.
La respuesta de Sol fue igual de filosa: lo mandó a “inyectarse anabólicos”, un comentario que no pasó desapercibido. Minutos más tarde, la tensión se trasladó a una charla privada con Emanuel Di Gioa y Eduardo Carrera, donde Sol confesó que pensaba abandonar el juego. “Me siento incómoda ya acá. Abrieron una puerta que no quiero”, a seguró.
Sus compañeros intentaron convencerla de que resistiera, pero la incomodidad era evidente. Eduardo, más preocupado por la imagen del grupo frente al resto de la casa, dejó entrever que lo que más le inquietaba era no mostrar debilidad en un momento clave de la competencia. La posible salida de Sol se convirtió en un tema estratégico tanto como personal.
