
Joe Biden está analizando la posibilidad de bajarse de la carrera presidencial en Estados Unidos tras su mala participación en el debate de la semana con Donald Trump y mientras crece la presión dentro del partido Demócrata para que eso suceda.
La información fue publicada por el diario New York Times, que cita como fuente a un asesor del presidente, aunque no revela su identidad.
Hasta ahora el mandatario se había mantenido públicamente firme en continuar con la campaña de reelección a la Casa Blanca, pese a las críticas provenientes de sus propio partido después de su desastroso desempeño en el debate de la semana pasada con su rival, el expresidente republicano Donald Trump (2017-2021).
Aunque “el aliado” enfatizó que Biden “todavía está profundamente inmerso en la lucha por la reelección, entiende que sus próximas apariciones en televisión y en actos públicos tienen que ir bien.
La persona, señala The New York Times, habló bajo condición de anonimato para discutir “una situación delicada” y, según este diario, es el primer indicio que se hace público de que el presidente está considerando seriamente si podrá recuperarse después de una actuación devastadora en el escenario del debate en Atlanta. Un alto asesor de Biden, que también habló bajo condición de anonimato, afirmó que el presidente es “muy consciente del desafío político que enfrenta”.
Biden, de 81 años, ha sido duramente criticado por su actuación en el debate en el que proyectó una imagen envejecida, con voz ronca y dificultades para concluir algunas de sus frases, aumentando las dudas entre los votantes y miembros del Partido Demócrata sobre su capacidad para seguir gobernando y enfrentarse a Trump en las elecciones de noviembre. El presidente reconoció el martes que “casi se queda dormido” por el jetlag de los viajes a Italia y Francia pocos días antes.
Las dudas de los legisladores demócratas
El desastroso desempeño del presidente Joe Biden en el debate de la semana pasada ha resonado fuertemente en todo el Partido Demócrata, obligando a los legisladores a hacer frente a una crisis que podría poner de cabeza la elección presidencial y cambiar el curso de la historia de Estados Unidos. Mientras se define el futuro del mandatario, distintas voces empezaron a surgir en las últimas horas.
El representante de Texas, Lloyd Doggett, se convirtió el martes en el primer demócrata en funciones en el Congreso en hacer un llamado para que Biden se retire de la contienda. Elogió al presidente, pero dijo que “tiene la oportunidad de alentar a una nueva generación de líderes para quienes puede elegirse a un nominado que una a nuestro país a través de un proceso abierto y democrático”.
Algunos otros demócratas del Congreso han expresado su preocupación, no sólo por el desempeño de Biden durante el debate de 90 minutos, realizado la semana pasada, sino también por el nivel de transparencia que el equipo de Biden ha ofrecido sobre su aptitud mental. Han pasado discretamente a adoptar la idea de que Biden debería retirarse.
“Todo el mundo se hace una pregunta en el Partido Demócrata… La cual es, cómo derrotamos a Donald Trump y cómo venceremos la amenaza del autoritarismo”, dijo en MSNBC la noche del martes el representante Jamie Raskin, un prominente demócrata de Maryland. Añadió que la cuestión de si Biden se mantiene como candidato presidencial, o si los demócratas eligen a alguien más, “es un blanco en movimiento. Debe ocurrir pronto”.
El senador Sheldon Whitehouse, de Rhode Island, dijo a una televisora local afiliada a CBS que estaba “horrorizado” por el desempeño de Biden y por las falsedades que dijo Trump durante el debate.
“Las personas quieren estar seguras de que esta es una campaña lista para ir y ganar”, dijo Whitehouse. “De que el presidente y su equipo son sinceros con nosotros acerca de su condición — de que esta fue una verdadera anomalía”.
A algunas personas les preocupa que la debilidad de Biden pudiera acabar con el entusiasmo de los posibles votantes, creando un efecto de onda que perjudicaría a los demócratas mientras tratan de mantener una estrecha mayoría en el Senado y recuperar el control de la Cámara de Representantes. Los candidatos demócratas a puestos menores confían en que pueden superar a Biden en contiendas aun no decididas, pero si un gran número de votantes rechazan a Biden, esto podría afectarlos.
