
Tucumán Central volvió a quedarse con las manos vacías y el panorama comienza a ser cada vez más preocupante en el Federal A.
La derrota 4 a 3 frente a Defensores de Puerto Vilelas, en la cancha de Chaco For Ever, profundizó una situación que ya era delicada: el “Rojo” continúa en zona de descenso y, cuando la Reválida empieza a entrar en una etapa decisiva, el margen para reaccionar se achica considerablemente partido tras partido.
El problema no parece estar solamente en la falta de juego. De hecho, el equipo de Walter Arrieta volvió a mostrar argumentos para generar peligro y tuvo en Valentín Montenegro a una de sus principales cartas ofensivas. Marcó tres goles, encontró situaciones y tuvo momentos en los que consiguió poner contra las cuerdas a un rival que pelea arriba en la zona A. Pero todo eso vuelve a quedar relegado por una cuestión que se repite demasiado: el “Rojo” de Villa Alem no logra transformar sus buenas intenciones en puntos.
La derrota en Resistencia tuvo además un componente preocupante. El equipo volvió a recibir cuatro goles y pagó demasiado caro cada error defensivo. Defensores de Puerto Vilelas aprovechó mejor sus oportunidades y, cada vez que encontró espacios, consiguió lastimar. El “Rojo”, en cambio, necesitó generar mucho para mantenerse con vida y terminó dependiendo de una reacción sobre el final que no le terminó alcanzando.
“Creo que el equipo hizo un buen partido, pero una vez más nos quedamos sin nada”. Con esas palabras el propio Arrieta reconoció esa sensación después del partido, intentando dejar en claro que otra vez las situaciones generadas y la efectividad de ambos equipos terminó siendo lo que inclinó la balanza a favor de su rival.
El margen de error se le achica considerablemente a Tucumán Central
El problema es que en esta instancia del torneo los buenos rendimientos parciales ya no alcanzan. Tucumán Central necesita sumar a como dé lugar. Pero, por sobre todas las cosas, necesita hacerlo cuanto antes.
La Reválida está compuesta por ocho fechas y ya transcurrieron tres. Cada jornada que pasa sin conseguir puntos aumenta la presión sobre el equipo y reduce las posibilidades de salir de la zona comprometida.
Para colmo, la derrota contra Defensores fue, además, la segunda consecutiva de visitante, una condición que durante la primera fase ya había representado una de las principales dificultades del “Rojo”.
El equipo de Villa Alem viene mostrando capacidad de reacción, pero todavía no encuentra la regularidad necesaria para escapar del fondo. Puede competir, puede generar ocasiones y puede marcar goles, pero continúa concediendo demasiado. Y en un torneo en el que cada partido tiene valor de final, esa combinación resulta peligrosa.
Ahora deberá enfrentar a Atlético Escobar por la cuarta fecha; y ya no se trata solamente de buscar una buena actuación. Tucumán Central necesita convertir el esfuerzo en resultados, corregir los errores que se repiten y empezar a sumar para abandonar una zona de la tabla que, con cada derrota, parece hundirlo un poco más.
El camino todavía no está terminado, pero cada vez queda menos margen para equivocarse.
Fuente: La Gaceta
