
La noticia cayó como un balde de agua helada. El dato de inflación desató pases de facturas, dudas y temores en la Quinta de Olivos. Fueron días bravos para Javier Milei. Encima, el 3,4 % abrió disidencias sobre cómo encarar la fatiga del plan económico.
Toto Caputo intentó solo una disculpa técnica frente al traspié. Javier Milei –en cambio– asumió el bochazo: “Me repugna. El dato es malo”. Por eso, Milei quiere terminar con la leve flexibilización monetaria del BCRA, que Santiago Bausili instrumenta para reanimar la empantanada economía. Este jueves, el Central volvió a bajar los encajes.
El Toto lo habría comentado la semana pasada en una reunión con banqueros. Milei quiere que se profundice la máxima ortodoxia monetaria, contra la inflación.
Los Totoboys buscan flexibilizar la política monetaria para reflotar la economía: inquieta la abrupta caída en la recaudación. Pablo Lavigne –el secretario de Producción– tiene informes reservados sobre la delicada situación de muchas empresas y sectores. Ese trabajo refleja caída en la actividad, problemas con el empleo e inconvenientes financieros de la compañías.
Encima, en la UIA circula un documento estremecedor: “La pérdida total de empleo asalariado alcanzó a 241.368 empleos formales”. Lavigne le prometió a Martín Rapallini una reunión con Toto Caputo. Será a fin de mes.
La visión de Lavigne choca en el equipo económico contra la del financista Federico Furiase, a quien no le preocupa el cierre de empresas. Ahora Furiase está golpeado: sacó un préstamo de privilegio del BNA para comprar una tercer vivienda.
Las diferencias entre Javo y Toto no modifican la simbiosis que tienen Milei y Caputo. El ministro está firme. Pero reflejan otra cuestión: ambos están desorientados por el recalentamiento en los precios, que hace 10 meses no frena.
Esta misma semana, el Financial Times fue categórico: “La lucha contra la inflación se está estancando”. Se trata de una opinión que existe en Wall Street. Allí visualizan un agotamiento de ciertos instrumentos del modelo de Milei.
También la cuestión alentó a detractores de Toto dentro del Gabinete. Se conoce que “El Coloso” Sturzenegger propicia, como Milei, más dureza y una aceleración de las medidas. Dice que la parsimonia de Economía genera estos traspiés.

Milei también repartió –como todos los gobiernos– culpas a troche y moche. Volvió a decir que el recalentamiento de los precios se debe a un complot político.
En AmChan afirmó: “No fue gratis el intento de generar un golpe de Estado”.
La estrategia ya la utilizó Cristina: los problemas son a causa de hombres malos, que intentan afectar las excelentes políticas de la Casa Rosada. Se trata de teorías conspirativas, destinadas a no asumir errores propios. Existe en el Gobierno desorientación porque la inflación no baja a pesar de aplicar como receta única el torniquete monetario.
Se trata del dogma de Milei. Encima, no funcionan las dos anclas que fijó Toto. Los precios se recalentaron a pesar de tener súper planchado el dólar y –a la vez– súper pisados los salarios. Ahora también congelados los combustibles.
Estas anclas no responden a los comandos de Economía. La explicación monetaria y ortodoxa que embandera Milei no tiene los resultados del relato libertario. Milei ya tuvo que cambiar su optimista pronóstico para agosto: “La inflación va a empezar con cero”.
Se conoce que Javo no es bueno con sus proyecciones económicas. No acertó con la inflación para agosto y tampoco con la actividad: la economía no crece –como prometió- “como pedo de buzo”. Encima, la inflación anual dijo que iba a ser del 10 %. En un trimestre ya se alcanzo esa cifra: otra promesa fallida.
Clarín anticipó que Toto, en sus encuentros con banqueros, también se quejó del impacto que tiene la interna libertaria en la economía. Ahora en Washington habría repetido ese argumento en el JP Morgan. La insistencia de Toto habría molestado a los Karinos. El grupo de la Jefa –entre ellos Lule y Martín– insiste en que así Toto quiere echarle a los políticos la culpa de los problemas que genera el propio equipo económico.
Adorni resiste
Manuel Adorni –por ahora– no se irá de la Casa Rosada. El jefe de Gabinete trabaja la presentación en el Parlamento. Para eso lo están coucheando y buscan antecedentes de viviendas y viajes de diputados para enrostrárselos en la cara. Sería una estrategia para meterlos en el barro.
Adorni –aunque cueste creerlo- recobró el entusiasmo. Sus abogados lo alientan con la causa. La hermanísima abrió una negociación con su archienemigo Santiago Caputo. Milei les imploró a ambos que “hagan una tregua”.
Esa conversación –por ahora– no avanzó. Solo evitan los ataques mediáticos entre los dos. Un pacto temporario de no agresión.

La base del precario acuerdo es lo que anticipó Clarín: Karina suspende el ataque al Pibe y deja de pedirle su cabeza a Javo. Por su parte, Santiago evita socavar a Adorni y mantiene la SIDE y el ARCA.
La endeble negociación no frena las internas: ahora son varios referentes que piden la cabeza de Adorni. Primero Cristian Ritondo y ahora Nicolás Márquez –el biógrafo de Milei–, que afirmó: “Que Adorni renuncie, le esta haciendo daño al Gobierno”. Ariel Lijo está acumulando pruebas: ya en Tribunales se dice que en mayo lo llamará a Adorni a una fatal indagatoria.
El papelón del jefe de Gabinete y el pantano económico tienen fuerte impacto en las encuestas: en promedio, la aprobación de Milei bajó 6 puntos y se redujo al 35%.
En las redes sociales –donde Javo era Rey– la situación es peor. Ahora, los trolls del Pibe y el Gordon Dan pierden por goleada.
Un trabajo –que maneja el círculo rojo- de “Reputación Digital” concluye: “El enojo domina las conversaciones y hay un 78% de menciones anti-Milei”.
Kristalina Georgieva evaluó la situación política. La jefa del FMI fue clave para destrabar la negociación con el staff y que se apruebe un desembolso de US$ 1.000 millones. Georgieva le dobló la mano a los auditores que lidera Luis Cubeddu. La titular del FMI quiso contener políticamente a la dupla Milei-Caputo y evitarles otro dolor de cabeza: les dio un espaldarazo.
Su apoyo desbarató a los auditores de Washington que demoraron –más de un mes– la aprobación: objetaron la política cambiaria y la solidez del superávit fiscal.
La jefa del FMI, así, le dio un apoyo crucial a Toto. Encima, el Banco Mundial avaló una operación para garantizar el pago de la deuda. En otras palabras: otra vez, el apoyo de Donald Trump se sintió a favor de Milei.
Kristalina -igual- tuvo que otorgar concesiones al staff del FMI para destrabar la situación: el compromiso formal de que Caputo aplique de inmediato medidas adicionales para corregir los desvíos que critica la gente de Cubeddu. El texto del comunicado es claro. En su párrafo final ya agradece a los Totoboys la implementación de medidas correctivas. Y después advierte taxativamente: “Una vez completadas las medidas restantes, la revisión se presentará al Directorio”. La información confirma un dato hasta ahora secreto: Caputo prepara medidas para conformar al FMI.
Serán cambiarias, monetarias y fiscales. Y a la brevedad. La cuestión se trató en la asamblea de la influyente Cámara de Comercio Italiana. El poderoso Giorgio Alliata di Montereale fue reelecto. Habló y defendió el modelo: “Vivimos una oportunidad única, no podemos desaprovecharla”.
Por Marcelo Bonelli
Fuente: Clarín
