
sesion
tratados internacionales , y pliegos de jueces
Juliana Di Tullio Anabel Fernandez Sagasti
Argentina
Foto Federico Lopez Claro
La vicepresidenta Victoria Villarruel pateó el tablero y aceptó el pedido de la senadora camporista Anabel Fernández Sagasti para que se la autorice a participar de manera remota en la sesión prevista para este jueves en la que se tratará el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada, debido a que atraviesa un embarazo de riesgo que le impide viajar para asistir al debate.
Villarruel dio la sorpresa este martes al decretar que autoriza –ad referéndum del Senado- a la senadora a participar «con voz y voto» de las sesiones mientras subsistan las restricciones médicas acreditadas. La jugada causó sorpresa en el Congreso porque el oficialismo está ajustado con la votación del proyecto de extranjerización de tierras que impulsa la Casa Rosada con la firma del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
Desde el entorno de Villarruel explicaron que es costumbre del Senado recepcionar los pedidos de los legisladores que queda a consideración del cuerpo. Pero remarcaron que «no es una decisión unilateral de la vicepresidenta».
Sin embargo, lo dispuesto por la vicepresidenta dependerá de lo que decida el cuerpo en el arranque del debate. En principio hay que tener en cuenta que la sesión del jueves viene de un cuarto intermedio debido a la falta de acuerdo entre el oficialismo y los aliados. Esa condición obligaría a modificar el plan de labor parlamentaria para lo que se exige los dos tercios del cuerpo.
Una versión que circuló este martes en el Senado anticipaba que la jugada avalada por Villarruel tendría la mayoría necesaria para permitir que Fernández Sagasti intervenga en el debate de manera virtual como se dio durante la pandemia del Covid.
El pedido había generado alguna resistencia de algunos sectores del oficialismo y de los aliados que entienden que «no corresponde» que se la autorice a intervenir en la sesión porque esa situación podría habilitar otros hechos similares.
No obstante, la vicepresidenta precisó que «la presente autorización tiene carácter individual, excepcional y transitorio y no importa modificación del reglamento, ni la instauración de un régimen de alcance general». En los fundamentos, aclaró que esta acción no constituye un precedente de «aplicación automática a otros supuestos».
Además, Villarruel dejó en claro que la participación remota de la senadora será computada a los efectos del quórum como de la votación. Y justificó su decisión de habilitar la participación de Fernández Sagasti destacando los compromisos asumidos en protección de la maternidad y la participación política de las mujeres.
En el decreto, la vicepresidenta recomendó que la senadora participe desde la sede de la Legislatura de Mendoza a través de mecanismo virtual que definirá la presidencia de la Cámara.
Fernández Sagasti presentó a Villarruel una nota fechada el 30 de julio en la que pidió que se autorice su participación «remota o virtual, con voz y voto». En el documento, la senadora aclaró que la solicitud tiene «carácter excepcional, individual y transitorio».
Fernández Sagasti remarcó que su pedido no afecta el funcionamiento del Senado ni tampoco modifica el reglamento, algo que fue rechazado por el oficialismo. Incluso, si el pedido llega finalmente al recinto se especula que Bullrich pedirá los dos tercios porque se estaría ante una modificación del reglamento.
En sus fundamentos, la senadora peronista explicó que su pedido responde a que atraviesa la semana 32 de un embarazo de riesgo. En este sentido aclaró que no está “incapacitada para leer expedientes, para debatir, ni para votar. Simplemente no puedo viajar largas distancias”.
«Existiendo medios virtuales que ya han sido probados y autorizados incluso por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, no veo porqué se me pueda negar este pedido”, argumentó la senadora, quien hizo público el tema a través de la difusión de un video en las redes sociales.
En rigor, durante la pandemia, la Corte rechazó en 2020 un pedido de Cristina Kirchner, en ese momento como presidenta del Senado, para que habilite al cuerpo a sesionar de manera virtual, pero advirtió que la cámara tenía plenas facultades constitucionales para interpretar su propio reglamento y decidir su mecanismo de reunión sin autorización judicial.
Ese mismo año, durante el tratamiento de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, la diputada peronista Blanca Osuna votó desde el sanatorio en el que había sido internada por un cuadro de coronavirus. Obviamente son situaciones diferentes porque se estaba ante una emergencia sanitaria mundial.
Tras superarse la crisis y al levantarse el aislamiento preventivo, el Congreso volvió a las sesiones presenciales aunque se mantuvo la virtualidad para las reuniones de comisión aunque nunca se avanzó en la reglamentación.
Fuente: Clarín
