
El Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán modificó esta semana la ordenanza del Presupuesto Participativo, a través de la cual los vecinos eligen qué obras quieren para sus barrios. El cambio se planteó en el artículo que define cómo se calculan los fondos que debe invertir el municipio, y la medida generó distintas interpretaciones: por un lado, se considera que es una mera readecuación de partidas que busca ajustarse a la realidad económica, y por el otro, cuestionan que se trata de una reducción de lo que inicialmente se pretendía que se destinara a las obras participativas.
La norma es la N° 5.027, aprobada en 2019 y reglamentada durante la gestión de Rossana Chahla en 2024. Según establecía la iniciativa impulsada por el ex concejal radical José “Lucho” Argañaraz, se debía asignar un 2,5% del Presupuesto general en el primer año de implementación del programa participativo; luego, para el segundo ciclo, la cifra ascendería al 3,5%, y en su edición número tres debía alcanzar el 5% del cálculo total de erogaciones del municipio.
Este es el primer año de ejecución del Presupuesto Participativo. Para ello, la Municipalidad reservó $8.700 millones que serán distribuidos en 20 distritos de la Capital. Entre estos trabajos está contemplada la remodelación de la plaza Urquiza, ya en marcha, que demandó una inversión de $1.500 millones.
Partidas específicas
Con las primeras obras en ejecución, la modificación aprobada por unanimidad en el Concejo llegará para la segunda edición del programa (a aplicarse el año que viene). El proyecto surgió del oficialismo, y en el recinto fue defendido por el líder del bloque peronista Ernesto Nagle. “Pedimos que el porcentaje del Presupuesto Participativo sea equivalente a las áreas de Servicios Públicos y de Obras Públicas del municipio y no así del presupuesto general total, como decía el artículo cuarto”, consignó.
En detalle, el dictamen dispone que el Presupuesto Participativo tendrá asignados los porcentajes originales mencionados, aunque calculándolos sobre la Partida Principal 13 del presupuesto anual de Servicios Públicos, y la Partida Presupuestaria 52 del ítem de Trabajos Públicos.
Tomando como ejemplo los valores del Presupuesto total vigente (de $349.000 millones), aquellas categorías acumulan $162.755 millones. Siguiendo ese monto, un 2,5% equivaldría a una inversión de $4.000 millones para las obras que elijan los vecinos; mientras que un 3,5% implicaría unos $5.700 millones ejecutados, y el 5% serían unos $8.100 millones destinados a la propuesta de inclusión ciudadana.
Este año lo inyectado en el Presupuesto Participativo contabiliza $8.700 millones.
El texto aclara, además, que “los porcentajes indicados serán considerados como mínimos a aplicar” y que los proyectos ya ratificados para 2026 serán ejecutados conforme a lo establecido.
¿Ajuste o adecuación?
El peso de los cambios realizados difiere según la interpretación. Por parte de la Municipalidad capitalina, el secretario General Rodrigo Gómez Tortosa aseveró que no se trata de un achique de fondos. “Las partidas destinadas a obras seguirán destinadas a obras, esa inversión no se reducirá y nuestro compromiso es cumplir con el plan acordado con los vecinos”, señaló.
El funcionario ratificó que la Capital sostendrá el plan de obras del Presupuesto Participativo tal como fue definido para este año y que las licitaciones continúan su curso. Dijo que los pliegos están “prácticamente finalizados” y que próximamente se avanzará con los llamados a licitación y las aperturas públicas de sobres. “Fue la gestión de la intendenta Rossana Chahla la que implementó por primera vez esta herramienta en la ciudad, permitiendo que los vecinos pudieran decidir de manera directa sobre obras para sus barrios”, remarcó.
En la misma línea se pronunció el presidente del Concejo, Fernando Juri. Aseguró que “para nada” los cambios aprobados implican una reducción en la inversión de las obras y que el proyecto busca “readecuar las partidas del Presupuesto Participativo con la actual estructura presupuestaria del municipio”, estableciéndose “con mayor claridad” los ítems sobre los que deben aplicarse los porcentajes. “Queremos fortalecer esta herramienta que da participación a los vecinos”, insistió.
“De que es, es”
Estuvo al tanto del tema el ex concejal José “Lucho” Argañaraz. Sucede que, además de ser el impulsor de la ordenanza allá por 2017, su hijo, Leandro Argañaraz, integra la actual conformación de ediles que aprobó la modificación el jueves pasado.
El radical que formó parte del cuerpo capitalino en los períodos 2015-2019 y 2019-2023 observó que sí existe una reducción consecuente a la nueva disposición. “De que es menos, es menos”, subrayó. Aunque analizó que, de todas maneras, “no es un mal porcentaje”.
Argañaraz planteó que otras experiencias de Presupuesto Participativo en el mundo aplican el mismo cálculo y que, en el caso del municipio, la reestructuración se explica por el contexto económico. “Si fuera gobernante también tendría que adecuar todo a la plaza que manejo. Aunque sea una reducción, lo importante es que se mantenga en el tiempo. Es importante para la gente”, sostuvo.
Concejales de la oposición manifestaron que la modificación habría surgido de un acuerdo político entre los bloques. Algunos ediles interpretaron que, partidas más o partidas menos, la implementación del programa municipal habría “fallado” en la convocatoria vecinal y que, por lo tanto, no haría la diferencia el monto final que se exija para invertir.
Fuente: La Gaceta
