
“Ya no sé cuántas veces vine a la Gobernación. ¡No entendés!”. A los gritos un intendente hablaba por celular y gastaba el playón de estacionamiento de la Gobernación. Adentro, en el primer piso Axel Kicillof y Sergio Massa encerrados hacían entrar y salir de a uno a los barones del conurbano que esperaban en el Salón Dorado. Nadie tenía brillo en las caras. Como en un cuento de Edgar Allan Poe, paseaba un gato negro. La mascota palaciega preanunciada una noche oscurísima para el peronismo.
Las 0.00 horas y nada. Sin acuerdo. Todo nervios. Solo habían entrado ocho cajas de empanadas y una bolsa de rolitos de hielo.
Los experimentados ensayaron un salvoconducto: aducir un corte de luz y pedir dos horas de prórroga. Pero la Junta Electoral, que preside la ministra de la Corte, Hilda Kogan, hizo silencio y obligó a los apoderados a presentar un recurso de amparo. ¿Terminará la Suprema Corte dirimiendo sobre el papelón?
La negociación voló por los aires a las 19. La Cámpora insistía con poner a la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, como cabeza de la Tercera Sección electoral. Kicillof, a Verónica Magario y Mariano Cascallares, el intendente de Almirante Brown. En la Octava -La Plata- el Gobernador quería a Carlos Bianco, el armador del MDF y ministro de Gobierno. La Cámpora a Ariel Archanco. En un momento, Bianco salió a velocidad en una camioneta.
Pasada la medianoche ingresó a la Gobernación, la secretaria general Agustina Vila. El peronismo negociaba en otras dos sedes en La Plata. Empezaba a hablarse de un principio de acuerdo. Para la Primera, Gabriel Katopodis y Federico Achaval, para la Tercera Magario y Cascallares y para la Octava Archanco, Lucía Iañez (MDF) y Juan Malpeli (FR). Las listas distritales se anotaron, pero sin las firmas de todos los apoderados. Se rompió el pacto previo de un reparto 11-11-7 de los 29 bancas que pone en juego el peronismo. Máximo Kirchner se quedaba con 16.
El golpe en la mesa de La Libertad Avanza
El miércoles, el negociador por el PRO Cristian Ritondo llegó en llamas a la mesa libertaria. Los libertarios venían ninguneando los llamados amarillos para empezar a hablar de las listas. La tregua duró poco, hasta el viernes.
La Alianza La Libertad Avanza también jugará intendentes del PRO para encabezar las listas a legisladores de la Primera sección – Diego Valenzuela (Tres de Febrero)- y la Quinta –Guillermo Montenegro (General Pueyrredón). Pero ellos juran que van a asumir. Valenzuela espera un salto a la Gobernación. Montenegro aspira a un ministerio -el de Justicia- en el gabinete con el que Milei relanzará la gestión para buscar la reelección. El Presidente apuntalara en persona la campaña en la Tercera, el último bastión peronista, donde el primer candidato es un ignoto: el expolicía bonaerense Maximiliano Bondarenko. La motosierra a la inseguridad.
Las reformas laboral y previsional son clave para la próxima etapa. Esa es la razón de la obsesión por un Congreso purista. La matemática pone límites: ni con la nueva versión, La Libertad Arrasa, que Milei visora para el 26 de octubre, tendrá mayoría propia.
El cierre de listas fue frenético e inédito. El mapa bonaerense -dividido en las ocho secciones electorales- resultó un dificilísimo cubo mágico para armar. Hacia dentro de las alianzas y en “el pase” de candidatos al mejor postor.
La tremenda dificultad fue por las tensiones entre las tribus internas de cada armado.
La Libertad Avanza borró el sello PRO de las boletas y no pudo lograr que el acuerdo con Cristian Ritondo incluyera a los 13 intendentes amarillos. La fuga empezó con Javier Martínez (Pergamino) y terminó con Pablo Petrecca (Junín).
Martínez acordó con Hechos, del intendente de San Nicolás, Santiago Passaglia, en la Segunda sección. Petrecca, con Somos Buenos Aires. La gran conquista de Ritondo fue conservar a la intendenta de Vicente López, Soledad Martínez, que responde a Jorge Macri.
Patricia Bullrich salió ilesa entre tanta guerra. Cosechó a Valenzuela en la Primera, Florencia Retamoso en la Tercera y Juan Pablo Allan como concejal de La Plata. No pudo meter en la cabeza de la lista de concejales de La Matanza a Lalo Creus. Igual, un montón frente a Santiago Caputo que no logró ubicar a Manuel Sotelo en la cabeza de la Tercera. El secretario de Culto va en el quinto lugar.
Somos Buenos Aires, el armado de Juan Schiaretti, Florencio Randazzo, Facundo Manes, Miguel Fernández, Pablo Domenichini y Margarita Stolbizer, resta votos al peronismo en el conurbano y a los libertarios en el interior. En el camino quedó el senador nacional Maximiliano Abad.
A la cantada candidatura del intendente de Tigre Julio Zamora como cabeza de lista en la Primera, al filo del cierre sumó la sorpresa: el ex PRO Petrecca para liderar la Cuarta sección electoral. En la Tercera va el radical Domenichini.
Las opciones de Somos Buenos Aires para la Tercera cayeron todas, una a una. Desde la apuesta por Carlos Melconian, que sí iría en la lista de diputados nacionales, Emilio Monzó, Graciela Camaño y Fernando Gray. La condición del intendente de Esteban Echeverría para no pegar el portazo del PJ era que Máximo Kirchner no fuera candidato. Cumplido el deseo, se acabó la rabia.
La tensión entre Santiago Caputo y los Menem
Mal momento para los vástagos del PRO el arribo a la familia ensamblada. La interna entre Santiago Caputo y los Menem, Martín y Eduardo “Lule”, del bando de Karina Milei, está peor que nunca.
Ni que estuviera guionado. Después de la semana negra por el avión sin controles del empresario Leonardo Scatturice que incomodó al asesor presidencial con oficina en la Casa Rosada, el nubarrón cayó sobre Martín Memen por el contrato de una empresa familiar con el Banco Nación.
El hilo rojo por el jet privado es Caputo y la SIDE de Sergio Neiffert y Diego Kravetz, de Lanús como Scatturice. En el contrato de Tech Security SRL por 4000 millones de pesos, la conexión es Menem y Darío Wasserman, vicepresidente del Banco Nación y esposo de María del Pilar Ramírez, la amiga y armadora política de Karina Milei en CABA.
No solo eso. Emporio familiar capicúa como el apellido Menem. Doble entrada. Las barritas proteicas de GEN TECH, del presidente de la Cámara de Diputados, son sponsor oficial de la Selección argentina por un contrato con la AFA.
El presidente de la Asociación del Fútbol Argentina, Claudio “Chiqui” Tapia. En Provincia avanzó con Kicillof para que las selecciones jueguen en el Estadio Único de La Plata y anunció la vuelta del público visitante a las canchas. Todo durante la campaña electoral y con la fantasía de un partido de la Selección nacional antes de las elecciones de octubre.
El regreso a las tribunas tuvo el aval público de Patricia Bullrich. En la intimidad, cautela: “Por ahora es una experiencia piloto. Hay una reunión del consejo de futbol en San Juan y allí se tomará la decisión nacional, de a poco y con prudencia. Este no es un tema de carácter político, ya lo hablé con Javier Alonso. En Córdoba, ya lo vienen haciendo hace dos años”.
El nuevo Gabinete
Como Manuel Adorni con la vocería, Bullrich tampoco quiere dejar Seguridad por una banca en el Senado para una eventual disputa por la Ciudad en 2027. Por más que el plus sea el protagonismo de la pelea estelar con la desterrada de Las Fuerzas del Cielo, Victoria Villarruel.
Si Adorni asume en diciembre para volver como jefe de Gabinete, ¿Guillermo Francos aceptaría una banca para el Senado o Diputados y llevar el arte de la negociación in situ en vez de lidiar desde la Casa Rosada?
Por la magia de negociar la nada misma, Francos sería el verdadero Mago del Kremlin. ¿Es candidato a presidir la Cámara de Diputados? Martín Menem, el cobijado de la hermana de hierro, quiere ser gobernador de La Rioja, en 2027. ¿Si el vicejefe de Gabinete del Interior, Lisandro Catalán, va como candidato en Tucumán, el armador bonaerense Sebastián Pareja estrena despacho cerca de Karina Milei? La pelea por la sucesión ya cruje en el cimiento del poder.
En la Provincia, los legisladores encontraron un atajo. Una reinterpretación al proyecto que limita las reelecciones, que quisieron voltear y no pudieron. Los que no pueden ir como diputados irán como senadores y viceversa.
“Si Somos Buenos Aires tiene buenos resultados en la Segunda y en la Cuarta beneficiaría a Fuerza Patria. También podría pasar en la Primera”, se entusiasmaba un peronista antes del cierre fatal.
